{"id":1009,"date":"2018-01-03T14:56:00","date_gmt":"2018-01-03T19:56:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=1009"},"modified":"2024-04-20T15:16:46","modified_gmt":"2024-04-20T20:16:46","slug":"entremos-todas-y-todos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2018\/01\/03\/entremos-todas-y-todos\/","title":{"rendered":"Entremos todas y todos"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-768x512-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1031\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-768x512-1.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-768x512-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Cuando pienso en la econom\u00eda del cuidado<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> -y en especial, en las mujeres que tradicionalmente han llevado a cabo estas labores- se me vienen a la mente las citas de dos personas muy diferentes. De hecho, uno es una figura hist\u00f3rica, la otra es una estudiosa del mundo moderno.<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer caso, seg\u00fan el Evangelio de Mateo (Mt. 25, 31-46), Jes\u00fas de Nazaret dijo alguna vez: \u201clo que hagas por el menor de mis hermanos, lo haces por m\u00ed\u201d. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en el siglo XXI, en Estados Unidos de Am\u00e9rica, Kimberl\u00e9 Crenshaw, abogada especializada en derechos civiles y acad\u00e9mica reconocida de Stanford University, dijo: \u201cWhen one goes in, we all go in\u201d (\u201cCuando entra uno, entramos todos\u201d)<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>. \u00bfA qu\u00e9 se refiere Crenshaw con esta frase cr\u00edptica y qu\u00e9 relaci\u00f3n tiene con la cita de Jes\u00fas hace m\u00e1s de 2,000 a\u00f1os? \u00bfC\u00f3mo se relacionan estas ideas con la econom\u00eda del cuidado y con las mujeres que se desempe\u00f1an en las tareas asociadas a ella?<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien Jes\u00fas se refer\u00eda a uno de los conceptos fundacionales de la \u00e9tica cristiana \u2013la idea de \u201chacer el bien, sin mirar a quien\u201d por el s\u00f3lo valor humano del acto-, Crenshaw comenta particularmente sobre las barreras y discriminaciones a las cuales se han enfrentado mujeres hist\u00f3ricamente. Pero, como ella destaca, las discriminaciones para nosotras no son experimentadas de igual manera, y la cantidad y agresividad de las mismas seguramente est\u00e1n formadas por una combinaci\u00f3n de factores que incluyen no s\u00f3lo nuestra condici\u00f3n de mujer, sino nuestro color de piel, etnia, procedencia, nivel educativo, estatus socioecon\u00f3mico o edad, por ejemplo. As\u00ed que, si en teor\u00eda somos todos y todas iguales, en la pr\u00e1ctica no es as\u00ed y entre nosotras hay algunas que experimentan mayores grados de desigualdad que otras. Es por ello que Crenshaw nota que si la m\u00e1s marginada entre nosotras \u201centra\u201d -es decir, experimenta sus derechos de igualdad en la misma medida que otros- entonces, todos ganamos, todos podemos contar con los mismos derechos. Pero, tanto la frase hist\u00f3rica de Jes\u00fas como la observaci\u00f3n de Crenshaw, de hace solo unos pocos a\u00f1os atr\u00e1s, siguen siendo metas que estamos muy lejos de alcanzar.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi investigaci\u00f3n sobre trabajadoras del hogar en el Per\u00fa pone de manifiesto la veracidad de la anterior afirmaci\u00f3n. En mis casi cuatro a\u00f1os investigando y conversando, tanto con mujeres como adolescentes y ni\u00f1as que hacen este trabajo, as\u00ed como con empleadores de las mismas, lo que he encontrado con mayor frecuencia es una situaci\u00f3n de derechos laborales recortados. De hecho, de acuerdo a la ley vigente \u2013y es igual el caso de otros sectores laborales sometidos a reg\u00edmenes especiales\u2013 esta fuerza laboral predominantemente femenina carece de plenos derechos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"784\" height=\"480\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1030\" style=\"width:401px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-2.jpg 784w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-2-300x184.jpg 300w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Trabajadoras-del-hogar-2-768x470.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 784px) 100vw, 784px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><span style=\"color: #ff0000;\"><em>Muchas trabajadoras del hogar son v\u00edctimas de rechazo y discriminaci\u00f3n, siendo su trabajo mal remunerado a pesar de la importancia que cobra para muchas familias el contar con su apoyo.<\/em><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En un pa\u00eds en el cual m\u00e1s del 70% de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa (PEA) ocupada es informal (\u00a1en 2014 el INEI reportaba 79%!), y donde la mayor\u00eda de las y los trabajadores no pueden reclamar derecho alguno, el caso de estas trabajadoras es particularmente preocupante por, al menos, dos razones. En primer lugar, su espacio de trabajo es en una residencia privada, en la cual el Estado no entra. Si bien hay esfuerzos, a trav\u00e9s del Ministerio de Trabajo, de abrir canales de comunicaci\u00f3n para que estas trabajadoras puedan denunciar abusos contra ellas por sus empleadores, realmente falta mucho por hacer para que ellas sean un sector laboral propiamente protegido por el Estado. En segundo lugar, pese a que se supone que estas trabajadoras sean registradas, sabemos que hay una buena proporci\u00f3n que no lo est\u00e1, sobre todo adolescentes y ni\u00f1as. Por ende, buena parte de esta fuerza laboral permanece en la penumbra. Es cierto que, a veces, ellas encuentran trabajos en hogares donde les pagan decentemente y\/o se les trata con el respeto que merecen. Pero demasiadas veces trabajan en hogares donde las maltratan tanto econ\u00f3mica como moralmente, aun teniendo los recursos para darles un mejor trato, o porque sus empleadores son casi tan pobres como ellas y no pueden pagarles m\u00e1s que una propina, un plato de comida, o proporcionarle un sitio donde dormir<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como en el resto del mundo, en el Per\u00fa cada vez m\u00e1s las mujeres salen a trabajar fuera de sus casas (por encima del 50% seg\u00fan datos del INEI 2016). Pero la combinaci\u00f3n de trabajos precarios y\/o mal remunerados, y la alta tasa de informalidad, tiene un fuerte -e important\u00edsimo- impacto sobre ellas. El resultado, para la mayor parte, es una suerte de \u201cdoble\u201d o \u201ctriple jornada\u201d, donde se trabaja fuera del hogar, se atienden los quehaceres de la casa, el cuidado de ni\u00f1as y ni\u00f1os y\/o adultos en condici\u00f3n de dependencia. Sin embargo, hay una diferenciaci\u00f3n entre mujeres. Las de m\u00e1s alto nivel educativo y mejor situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica contratan esta labor en su casa, independientemente de si ellas mismas trabajen o no. Y la que toma este trabajo es otra mujer, menos afortunada, de bajo nivel educativo, con gran posibilidad de ser migrante, madre soltera y de alta pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hallazgo clave de las entrevistas realizadas desde el a\u00f1o 2015 es el nivel de desprecio experimentado por las trabajadoras del hogar, que tan esenciales son para la reproducci\u00f3n social de tantas familias peruanas. Pese a que ellas son las que hacen posible que los y las jefes de familia salgan a trabajar, que los ni\u00f1os vayan al colegio limpios y alimentados, que la casa marche, la ropa se lave, la comida se cocine y se consuma; en fin, que la cotidianidad sea resuelta y que sus empleadores puedan mejorar sus vidas, ellas siguen siendo altamente explotadas. Cuando comparamos a estas trabajadoras con otros de poco nivel educativo de la PEA ocupada, ellas permanecen al \u201cfondo del escalaf\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Entre las muchas preguntas que surgen, est\u00e1 \u00bfpor qu\u00e9?&nbsp; En P\u00e9rez &amp; Llanos 2017 arg\u00fcimos que la raz\u00f3n por la cual mujeres en este empleo son tan marginadas sigue vinculada a una discriminaci\u00f3n m\u00faltiple y simult\u00e1nea, por la interseccionalidad<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\">[5]<\/a> de varias condiciones que se re\u00fanen al mismo tiempo incluyendo su etnia, procedencia, nivel educativo, estatus migratorio y, claro, su condici\u00f3n de mujer. En otras palabras, no es por casualidad que son mujeres altamente vulnerables las que hacen este trabajo, es porque as\u00ed se ha dise\u00f1ado. Todos los trabajos altamente poblados por mujeres suelen ser descalificados, desvalorados y, por ende, mal pagados en alg\u00fan grado<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Eso mismo sucede con el trabajo del hogar. El incentivo perverso es mantener una fuerza laboral de bajo nivel educativo, migrante y vulnerable que sea f\u00e1cilmente explotable y discriminada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"1017\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1025\" style=\"width:654px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar.jpg 1025w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar-300x298.jpg 300w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar-150x150.jpg 150w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar-768x762.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Normas-trabajadoras-del-hogar-100x100.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 1025px) 100vw, 1025px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 soluciones existen frente a esta descarada discriminaci\u00f3n? En primer lugar, concientizar sobre la importancia de la labor de la econom\u00eda del cuidado, y lo que significa para el d\u00eda a d\u00eda de millones de personas. Entender esto significar\u00eda darle mayor valor social y econ\u00f3mico a las personas que hacen el trabajo que posibilita la reproducci\u00f3n social de las familias. Segundo, reconocer que, en general, los trabajos ocupados por mujeres han sido descalificados por estereotipos de g\u00e9nero. Si bien podemos se\u00f1alar puestos y\/o salarios inferiores hasta en carreras de mujeres universitarias, donde ellas suelen ser de un grado educativo alto y de una experiencia de vida generalmente m\u00e1s privilegiada que otras,<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\">[7]<\/a> es evidente que la situaci\u00f3n empeora a medida que la mujer cuente con menos recursos educativos y se re\u00fanan en ella la interseccionalidad de condiciones mencionadas l\u00edneas arriba. Tercero, entender que los sectores laborales en los cuales buena parte de las mujeres nos concentramos son tan valiosos como los trabajos hist\u00f3ricamente poblados por hombres, como la ingenier\u00eda, la econom\u00eda y las ciencias. Por \u00faltimo, reconocer que el trabajo del cuidado \u2013en todas sus formas, sea limpieza, cocina y\/o cuidado de ni\u00f1os y personas en dependencia\u2013 necesita ser apreciado, protegido y remunerado dignamente. No es aceptable que las personas que se emplean para asegurar el bien de la sociedad sean entre las m\u00e1s discriminadas y menos remuneradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, no es un tema que nos deber\u00eda preocupar s\u00f3lo por su indiscutible tendencia discriminatoria hacia otras ciudadanas, sino porque representa el ep\u00edtome de la descalificaci\u00f3n de algunos de los aportes m\u00e1s importantes que hacen mujeres en nuestras sociedades. En el mejor de los casos, llegar\u00edamos a tener tantos hombres como mujeres que hicieran este trabajo, que se considerase importante y, por ende, valioso y valorado por lo que ello hace posible: que las personas y\/o familia apoyadas puedan salir adelante.<\/p>\n\n\n\n<p>Insisto, entonces. Jes\u00fas y Kimberl\u00e9 tienen mucho en com\u00fan. \u201cLo que haces a uno de mis hermanos me lo haces a mi\u201d \u2013 \u201csi entra una, entramos todos\u201d. En el presente siglo, aqu\u00ed en Am\u00e9rica del Sur, uno de nuestros retos de desarrollo m\u00e1s urgente es seguir estas palabras del primer cristiano y de una abogada de derechos civiles.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> Definimos \u201ceconom\u00eda del cuidado\u201d como las labores asociadas a la limpieza de la casa, la cocina, la lavander\u00eda, el cuidado de ni\u00f1os y\/o adultos en condici\u00f3n de dependencia. En England, P. (2005). \u201cEmerging Theories of Care Work\u201d. <em>Annual Review of Sociology<\/em> 3, 381-399, se da un trato m\u00e1s amplio, incluyendo la labor de maestras de educaci\u00f3n inicial o enfermeras, entre otros. Para este texto me limito a la primera definici\u00f3n.<br><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> <a href=\"https:\/\/www.ted.com\/talks\/kimberle_crenshaw_the_urgency_of_intersectionality\/transcript\">https:\/\/www.ted.com\/talks\/kimberle_crenshaw_the_urgency_of_intersectionality\/transcript<\/a>.<br><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Los maltratos descritos oscilan entre gritos y\/o humillaciones por ser \u201cservidumbre\u201d; comida inferior y\/o platos y vasos destinados s\u00f3lo para ellas (asegurando que vajilla y cubiertos de la familia no sean utilizados). Tambi\u00e9n he escuchado casos de agresi\u00f3n sexual y violaciones. En las m\u00e1s j\u00f3venes, que llegaron a trabajar con la expectativa de terminar sus estudios, varios relatos indican que finalmente no les alcanzaba el tiempo para estudiar, o que los estudios fueron frenados en cierto momento y no se les permiti\u00f3 continuar.<br><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> P\u00c9REZ, Leda y Pedro LLANOS (2015). <em>\u201c\u00bfAl fondo del escalaf\u00f3n? Un estado de la cuesti\u00f3n sobre el trabajo dom\u00e9stico remunerado en el Per\u00fa\u201d<\/em>. Documento de Discusi\u00f3n (DD1501). Lima: Centro de Investigaci\u00f3n de la Universidad del Pac\u00edfico.<br>P\u00c9REZ, Leda y Pedro LLANOS (2017). \u201cVulnerable Women in a Thriving Country: An Analysis of Twenty-First Century Domestic Workers in Peru and Recommendations for Future Research\u201d. <em>Latin American Research Review<\/em>.<br><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\">[5]<\/a> Id.<br>CRENSHAW, K. (1989). \u201cDemarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory, and Antiracist Politics\u201d. <em>University of Chicago Legal Forum<\/em> 140: 139\u2013167.<br><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\">[6]<\/a> International Labor Organization (ILO). (2016). Women at Work: Trends 2016: Geneva: ILO<br><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\">[7]<\/a> BALARIN, M. (2014). \u201cLas mujeres en las Ciencias Sociales: reflexiones sobre el contexto peruano a partir de una revisi\u00f3n de la literatura internacional\u201d in VARGAS, S., (ed.). <em>Bajo el radar de Sof\u00eda: Oportunidades y barreras de las profesionales en el Per\u00fa<\/em>. Lima, Peru: IEP<br>BUQUET, A., COOPER, J.A., MINGO, A., y MORENO, H. (2013). <em>Intrusas en la Universidad<\/em>. Mexico, DF: Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (UNAM).<\/p>\n\n\n\n<p><em>Oto\u00f1o 2018<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Leda M. P\u00e9rez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profesora-Investigadora del Departamento Acad\u00e9mico de Ciencias Sociales y Pol\u00edticos de la Universidad del Pac\u00edfico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando pienso en la econom\u00eda del cuidado[1] -y en especial, en las mujeres que tradicionalmente han llevado a cabo estas labores- se me vienen a la mente las citas de dos personas muy diferentes. De hecho, uno es una figura hist\u00f3rica, la otra es una estudiosa del mundo moderno. 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