{"id":1253,"date":"2019-06-24T18:03:00","date_gmt":"2019-06-24T23:03:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=1253"},"modified":"2024-04-20T18:18:00","modified_gmt":"2024-04-20T23:18:00","slug":"compartir-intergeneracional-vivencia-fundamental","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2019\/06\/24\/compartir-intergeneracional-vivencia-fundamental\/","title":{"rendered":"Compartir intergeneracional: vivencia fundamental"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"437\" height=\"350\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Madre-hijo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1226\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Madre-hijo.jpg 437w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Madre-hijo-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 437px) 100vw, 437px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Un factor caracter\u00edstico de la experiencia actual de la adolescencia es que refleja cada vez menos la imagen de ser la etapa de tr\u00e1nsito de la infancia a la adultez que fuera dibujada desde las aspiraciones de las clases medias en Occidente y que model\u00f3 el dise\u00f1o de pol\u00edticas p\u00fablicas para la educaci\u00f3n y la juventud en el siglo XX. La imagen cuya aceptaci\u00f3n fue culturalmente posible solo desde fines del siglo XIX (o incluso ya bien entrado el siglo XX, como fue el caso de Per\u00fa), presume que la infancia es una etapa que goza de la protecci\u00f3n de la familia, recibe el servicio de la educaci\u00f3n y est\u00e1 libre de las tareas de la reproducci\u00f3n de la vida, contando con el juego y la socializaci\u00f3n escolar como ocupaciones centrales. Esta imagen de infancia concluye con la educaci\u00f3n primaria, a los 11 o 12 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La etapa siguiente se dibuja con menos precisi\u00f3n pues tiene que admitir las diferencias sociales. Se multiplican las opciones educativas y laborales de acuerdo a las clases sociales, y los l\u00edmites superiores que marcan el paso a la adultez var\u00edan en cada pa\u00eds (la definici\u00f3n legal de la edad para trabajar, las alternativas de educaci\u00f3n que definen destinos laborales, la edad para hablar de relaciones sexuales consentidas o consumir alcohol). El final de esta etapa lo marca el paso a la adultez, definido por la inserci\u00f3n en el mundo del trabajo, la independencia econ\u00f3mica, posiblemente la conformaci\u00f3n de una familia y la movilidad social. Lo llamativo de nuestros tiempos es que, sin haberse descartado esta imagen, el orden social y econ\u00f3mico actual hace imposible su generalizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>F\u00e1cilmente podemos notar los l\u00edmites de esta trayectoria imaginada si sabemos de culturas para las que la inserci\u00f3n de todos los miembros de la familia o comunidad en la reproducci\u00f3n de la vida acompa\u00f1a el desarrollo f\u00edsico y social de ni\u00f1os y ni\u00f1as, o en las que los ritos de pasaje a la adultez est\u00e1n marcados por cambios fisiol\u00f3gicos y otros eventos distintos de la salida del n\u00facleo familiar o el ciclo escolar. Pero aun sin tener en cuenta la diversidad cultural, o las situaciones de pobreza que empujan al trabajo infantil, el modelo bosquejado es inadecuado porque la tendencia global en el presente es que las familias acompa\u00f1en cada vez menos a la infancia. La soledad, la depresi\u00f3n, el miedo, la ansiedad, aparecen con frecuencia inusitada en menores de 12 a\u00f1os de todos los sectores sociales. La experiencia de una infancia significativamente acompa\u00f1ada por adultos es cada vez menos frecuente. Poder brindarla requiere, para las grandes mayor\u00edas, de un esfuerzo especial, consciente y dedicado en la casa y en la escuela, que no es siempre posible.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida en entornos intergeneracionales ocupa cada vez menos tiempo en nuestras vidas, especialmente en las ciudades. La expansi\u00f3n de la secundaria, los desplazamientos de j\u00f3venes migrantes a las ciudades, la vida y el juego en la calle afincaron a\u00fan m\u00e1s la experiencia segregada por grupos de edad desde la segunda mitad del siglo XX. La concentraci\u00f3n de personas de la misma edad que pasan largas horas reunidas facilita la creaci\u00f3n de una cultura propia, y las industrias culturales como la radio, el cine o la moda, fomentan la segregaci\u00f3n generacional, privilegiando como deseable el uso del tiempo libre y el consumo cultural entre personas de la misma edad, en perjuicio del tiempo compartido entre generaciones. Esa tendencia se exacerba hoy con el uso intensivo de la conectividad digital, especialmente a trav\u00e9s del uso de la telefon\u00eda celular, que hace omnipresente al grupo de edad las 24 horas del d\u00eda, ganando prioridad (entre j\u00f3venes y adultos) por encima del tiempo para la interacci\u00f3n con la familia.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>La soledad, la depresi\u00f3n, el miedo, la ansiedad, aparecen con frecuencia inusitada en menores de 12 a\u00f1os de todos los sectores sociales. La experiencia de una infancia significativamente acompa\u00f1ada por adultos es cada vez menos frecuente.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Estas r\u00e1pidas y radicales transformaciones en la experiencia de la socializaci\u00f3n adolescente se vienen estudiando en sus efectos sociales, culturales y neurol\u00f3gicos. Como dice el te\u00f3rico y activista italiano Franco Berardi<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>, entender las particularidades de la vida social en nuestra era exige que las ciencias sociales se encuentren con la psico-qu\u00edmica. Rasgos b\u00e1sicos de la vida en com\u00fan como la compasi\u00f3n, la empat\u00eda, la confianza mutua, se aprenden y nutren de la interacci\u00f3n con los adultos, y esta ocurre cada vez menos o, peor a\u00fan, es vista como prescindible incluso cuando podr\u00eda proveerse, pues \u201chay otras prioridades\u201d. Y es que, aunque las parejas tengan ahora menos hijos, padres y madres trabajan cada vez m\u00e1s y pasan menos tiempo con ellos, con lo que se reducen las oportunidades para el aprendizaje y la experiencia de valores y pr\u00e1cticas fundamentales para la vida en com\u00fan, como la generosidad, el cuidado o la capacidad de ponerse en el lugar del otro o anticiparse a sus necesidades. Estos son rasgos del desarrollo humano que necesitan para existir, del intercambio de miradas, de momentos de juego, de conversaci\u00f3n atenta, de intimidad, de tiempo compartido.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigadora mexicana Rossana Reguillo<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a> nos recuerda que el ecosistema bidimensional de crianza que descansaba centralmente en la alianza familia-escuela ha sido profundamente erosionado. No ha podido reinventarse y responder al hecho contundente de que los j\u00f3venes y adolescentes cuentan con un conjunto complejo de dispositivos mediadores que a la vez que consolidan para ellos un mundo propio, sin adultos, les otorgan acceso simult\u00e1neo a distintos mundos. La exposici\u00f3n irrestricta y aut\u00f3noma a informaci\u00f3n y recursos culturales antes cerrados para los grandes p\u00fablicos, como enciclopedias virtuales, bibliotecas, archivos de arte y literatura e incluso museos virtuales, tienen efectos fascinantes y extraordinariamente fruct\u00edferos y hacen de las nuevas generaciones las m\u00e1s informadas de la historia. Pero como nos recuerda N\u00e9stor Garc\u00eda Canclini<a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>, la calidad y los contenidos que se buscan en ese oc\u00e9ano de h\u00edper-conexi\u00f3n est\u00e1n marcados por el entorno social y cultural de los j\u00f3venes. El acceso a informaci\u00f3n puede profundizar la marginalidad, o incluso tener un efecto disolvente y degradante de la vida en comunidad, como ocurre con la adhesi\u00f3n de j\u00f3venes y adolescentes al radicalismo yihadista en Europa, la cultura del narco en M\u00e9xico, u otros tipos de fanatismo o adicciones en l\u00ednea que afectan a adolescentes y j\u00f3venes en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de la sexualidad es un \u00e1rea de la socializaci\u00f3n adolescente que se ha transformado radicalmente. Desde la d\u00e9cada de los 50, y m\u00e1s a\u00fan desde los a\u00f1os 70 en el siglo pasado, la experiencia de la sexualidad era ya tal vez el marcador m\u00e1s profundo de las distancias generacionales. La revoluci\u00f3n sexual que produjo la multiplicaci\u00f3n de m\u00e9todos anticonceptivos, que las mujeres pueden controlar, legitim\u00f3 culturalmente el disociar tanto el coito de la procreaci\u00f3n como las relaciones sexuales del v\u00ednculo amoroso, liberando para los y las adolescentes y j\u00f3venes un campo de experiencia muy distinto al de las generaciones anteriores. En el presente, el rasgo que parece marcar la mayor diferencia generacional en la experiencia de la sexualidad es el acceso intencional o involuntario a contenidos sexuales expl\u00edcitos desde muy temprana edad. Un art\u00edculo que resume diversos estudios sobre la exposici\u00f3n temprana a contenidos sexuales expl\u00edcitos<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> resalta que para los adolescentes con mayor exposici\u00f3n a estos materiales las relaciones sexuales han pasado a ser entendidas como principalmente f\u00edsicas y casuales, en vez de afectivas y relacionales, lo que lleva a actitudes instrumentales hacia el sexo que pueden incluir la violencia. El art\u00edculo tambi\u00e9n resume estudios en los que se concluye que la dominaci\u00f3n masculina y el sometimiento femenino predominan en estos contenidos, definiendo aspiraciones y expectativas respecto del propio cuerpo y el del sexo opuesto. La coexistencia del silencio o la sanci\u00f3n moral con estos aspectos de la cultura contempor\u00e1nea de la incitaci\u00f3n deshumanizante de la sexualidad puede ser fuente de mucha confusi\u00f3n y dolor si no se cuenta con los recursos emocionales y culturales para enfrentarse con ellos saludablemente.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"612\" height=\"491\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Adolescentes.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1237\" style=\"width:459px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Adolescentes.jpg 612w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Adolescentes-300x241.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 612px) 100vw, 612px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><span style=\"color: #915648;\">Los y las adolescentes necesitan confiar en personal adultas, a quienes puedan solicitar consejo o plantear sus dudas.<\/span><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Es fundamental afirmar, extender y recuperar espacios intergeneracionales de socializaci\u00f3n y conversaci\u00f3n. Sin miedo. Con confianza. Es de gran importancia que los y las adolescentes tengan personas adultas en quien confiar, a quien escuchar, con quien compartir, conversar y pensar juntos acerca un mundo que se transforma a una velocidad vertiginosa. Entendiendo que lo que los adolescentes ven y viven no lo han visto ni vivido los adultos. La censura, el tono acusatorio, el miedo a conocer el mundo que les ha tocado a los j\u00f3venes no ayudan a tender puentes y acompa\u00f1arlos. La censura, el silencio o la negaci\u00f3n no educan, solo profundizan abismos. Vale la pena juntarse para conversar, jugar, pensar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> BERARDI, F. <em>La f\u00e1brica de la infelicidad. <\/em>Madrid, Traficantes de Sue\u00f1os. 2003<br><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> REGUILLO, R. <em>Emergencia de culturas juveniles: Estrategias del desencanto. <\/em>2da ed. Bogot\u00e1: Grupo Editorial Norma. 2007<br><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> GARCIA CANCLINI, N. <em>Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. <\/em>Barcelona: Gedisa. 2004<br><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> OWENS, E., BEHUN, R., MANNING, J. &amp; RIED, R. The Impact of Internet Pornography on Adolescents: A Review of the Research. <em>Sexual Addiction &amp; Compulsivity, 2012, <\/em>Volumen 19, p. 99\u2013122<\/p>\n\n\n\n<p><em>Invierno 2019<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Patricia Oliart Sotomayor<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Profesora de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Newcastle en el Reino Unido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un factor caracter\u00edstico de la experiencia actual de la adolescencia es que refleja cada vez menos la imagen de ser la etapa de tr\u00e1nsito de la infancia a la adultez que fuera dibujada desde las aspiraciones de las clases medias en Occidente y que model\u00f3 el dise\u00f1o de pol\u00edticas p\u00fablicas para la educaci\u00f3n y la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1226,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[9],"class_list":["post-1253","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-debates","tag-articulo"],"acf":[],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1253"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1253\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1263,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1253\/revisions\/1263"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1226"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}