{"id":1543,"date":"2021-03-18T22:39:00","date_gmt":"2021-03-19T03:39:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=1543"},"modified":"2024-04-20T22:57:13","modified_gmt":"2024-04-21T03:57:13","slug":"los-jovenes-en-las-calles-una-mirada-en-perspectiva","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2021\/03\/18\/los-jovenes-en-las-calles-una-mirada-en-perspectiva\/","title":{"rendered":"Los j\u00f3venes en las calles: una mirada en perspectiva"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"701\" height=\"467\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1518\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles1.jpg 701w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 701px) 100vw, 701px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Las marchas de noviembre contra la usurpaci\u00f3n del gobierno por un grupo de congresistas fueron protagonizadas en gran medida por j\u00f3venes. Esa presencia juvenil gener\u00f3 comprensibles entusiasmos. En un escenario marcado a fuego por la corrupci\u00f3n y el oportunismo es casi natural la inclinaci\u00f3n a buscar, y encontrar, algo nuevo. Se ha hablado, as\u00ed, de una nueva generaci\u00f3n que irrumpe en la vida p\u00fablica con promesas renovadoras. Una oportuna coincidencia ha motivado, as\u00ed mismo, vincular esa irrupci\u00f3n con el bicentenario de la Independencia. La magia de las cifras redondas: cuando los doscientos a\u00f1os de la Rep\u00fablica llegaban cargados de sombras, algo novedoso y diferente parec\u00eda asomar.<\/p>\n\n\n\n<p>Es v\u00e1lido, sin embargo, ya con cierta perspectiva, preguntarse&nbsp;qu\u00e9 tan diferente y prometedor fue todo ello. Tal pregunta no cuestiona la existencia de un componente juvenil relevante en el momento pol\u00edtico actual. Es claro que los j\u00f3venes estuvieron de manera notoria en la protesta contra el gobierno usurpador. Sin embargo, no es factible se\u00f1alar que estos fueran la mayor\u00eda. La idea de una movilizaci\u00f3n de car\u00e1cter juvenil es veros\u00edmil y seductora, pero no deja de ser una impresi\u00f3n no documentada.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfUna nueva generaci\u00f3n en el espacio p\u00fablico?<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Pero, aceptando sin mayor cuestionamiento esa impresi\u00f3n, vale la pena considerar en qu\u00e9 medida se trat\u00f3 de un hecho distintivo. Se destaca en esa movilizaci\u00f3n la rapidez de la coordinaci\u00f3n gracias al uso de las redes digitales. Eso es una marca generacional. Pero no se trata solamente del uso de las redes para coordinar horas y lugares de concentraci\u00f3n. Tambi\u00e9n se ha hecho notar el empleo creativo de la tecnolog\u00eda digital para generar im\u00e1genes que acompa\u00f1en a las marchas. Todo ello imprimi\u00f3 a las protestas un dinamismo, a la vez que un tono de irreverencia, que llam\u00f3 particularmente la atenci\u00f3n. Se ve ah\u00ed, en consecuencia, una movilizaci\u00f3n ciudadana con una peculiar marca generacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero las marchas no aportan suficientes elementos para identificar una generaci\u00f3n con signos distintivos: es decir, con caracter\u00edsticas que asemejen a sus miembros entre s\u00ed y con rasgos que los diferencien de otras generaciones en alguna medida relevante. Para hablar de una generaci\u00f3n con alguna significaci\u00f3n pol\u00edtica o cultural particular \u2013es decir, m\u00e1s all\u00e1 del hecho obvio de que los individuos de una misma cohorte de edad conforman una generaci\u00f3n\u2014se precisa satisfacer requisitos comparativos; esto es, hallar en qu\u00e9 se diferencia esta de otras generaciones y en qu\u00e9 sentido sus integrantes comparten algunas caracter\u00edsticas significativas para cierto tipo de actividad o comportamiento. As\u00ed, por ejemplo, una generaci\u00f3n literaria no existe solamente porque los individuos tengan las mismas edades ni porque hayan empezado a publicar libros al mismo tiempo. Una generaci\u00f3n literaria es definida por algunas caracter\u00edsticas espec\u00edficamente literarias como, por ejemplo, propiedades o actitudes est\u00e9ticas compartidas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es exactamente lo que permite hablar de una generaci\u00f3n en este caso? Quiz\u00e1 lo \u00fanico distintivo sea la completa familiaridad de los individuos con el uso de la tecnolog\u00eda digital. De ah\u00ed emerge una especial capacidad de coordinaci\u00f3n instant\u00e1nea y, por lo tanto, de movilizaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se deriva de ah\u00ed la extrema velocidad con que una idea o una iniciativa circula y se masifica. Pero ah\u00ed estamos todav\u00eda en el \u00e1mbito de lo instrumental, de los medios. Y estos, si bien est\u00e1n influyendo sobre las modalidades de la enunciaci\u00f3n, no tienen un contenido propio ni comportan por s\u00ed mismos valores o actitudes espec\u00edficos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"714\" height=\"470\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1519\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles2.jpg 714w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles2-300x197.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 714px) 100vw, 714px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><span style=\"color: #333399;\"><em>Es de resaltar que las movilizaciones desarrolladas en los \u00faltimos a\u00f1os, con una notoria presencia de j\u00f3venes, no han contado con un liderazgo central que las unifique.<\/em><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En realidad, no se sabe mucho sobre lo que piensan los j\u00f3venes que participaron en esas marchas, m\u00e1s all\u00e1 de su rechazo a la usurpaci\u00f3n del gobierno. No se sabe si comparten ideas relativas a una cierta cultura pol\u00edtica; por ejemplo, ideas generales sobre poder y autoridad, convicciones sobre derechos humanos, ideas sobre la relaci\u00f3n entre Estado y mercado, una memoria heredada del conflicto armado interno, o visiones sobre g\u00e9nero y etnicidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo se\u00f1alado, tal vez lo m\u00e1s interesante no sea suponer una diferencia espec\u00edfica en esta generaci\u00f3n, sino se\u00f1alar su continuidad con otras generaciones. Eso no significar\u00eda desconocer el papel de los j\u00f3venes de hoy en el espacio p\u00fablico sino, en todo caso, proponerles una ubicaci\u00f3n hist\u00f3rica. A la larga, al preguntarnos sobre las perspectivas de la democracia peruana, puede ser m\u00e1s constructivo se\u00f1alar la <em>historicidad<\/em> de la movilizaci\u00f3n ciudadana que detectar una identidad generacional basada en una dudosa s<em>ingularidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Estos episodios de movilizaci\u00f3n ciudadana con una participaci\u00f3n juvenil protag\u00f3nica no son novedad. Por el contrario, se puede decir que han sido recurrentes si tomamos como punto de mira los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno autoritario de Alberto Fujimori.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Dos d\u00e9cadas de movilizaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En realidad, estos episodios de movilizaci\u00f3n ciudadana con una participaci\u00f3n juvenil protag\u00f3nica no son novedad. Por el contrario, se puede decir que han sido recurrentes si tomamos como punto de mira los \u00faltimos a\u00f1os del gobierno autoritario de Alberto Fujimori, para confinar la observaci\u00f3n a un marco cronol\u00f3gico discreto.<\/p>\n\n\n\n<p>En esa d\u00e9cada, en el a\u00f1o 1997, se produce una movilizaci\u00f3n que bien podr\u00eda considerarse el inicio de un ciclo del que las recientes marchas forman parte. El Congreso, dominado por el fujimorismo, hab\u00eda impuesto por ley una \u201cinterpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u201d de la disposici\u00f3n constitucional que permit\u00eda una sola reelecci\u00f3n presidencial y que, por tanto, imped\u00eda a Alberto Fujimori buscar un tercer mandato en las elecciones del a\u00f1o 2000. Seg\u00fan el Congreso, ya que Fujimori hab\u00eda sido elegido por primera vez bajo la Constituci\u00f3n de 1979, su segundo mandato equival\u00eda, en realidad, a un primer mandato bajo la Constituci\u00f3n de 1993. Por lo tanto, s\u00ed ten\u00eda derecho a postular por tercera vez. El tema fue sometido al Tribunal Constitucional, y este desbarat\u00f3 la maniobra legal del Congreso. En respuesta, el Congreso destituy\u00f3 a los magistrados que hab\u00edan declarado inaplicable a Fujimori la ley del Congreso que lo favorec\u00eda. Esa arbitrariedad motiv\u00f3 una masiva marcha protagonizada, ostensiblemente, por j\u00f3venes y que inaugur\u00f3 un clima de protesta cuyo \u00e1pice, en esa d\u00e9cada, fue la Marcha de los Cuatro Suyos en el contexto de la elecci\u00f3n del 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya despu\u00e9s de la transici\u00f3n a la democracia las marchas con amplia participaci\u00f3n juvenil se han multiplicado. Casi siempre han sido respuestas a abusos del poder o a alg\u00fan recorte de derechos fundamentales por parte del gobierno, o a intentos de copar el poder o de proteger a la corrupci\u00f3n por organizaciones pol\u00edticas. As\u00ed, por ejemplo, en el a\u00f1o 2013 se produjo la marcha contra \u201cla repartija\u201d, como se conoci\u00f3 el reparto del control sobre el Tribunal Constitucional, el Banco Central de Reserva y la Defensor\u00eda del Pueblo entre los partidos que dominaban el Congreso. En diciembre de 2014 varias marchas obligaron al gobierno a abandonar la ley de r\u00e9gimen laboral juvenil (ley 30288, conocida popularmente como \u201cley pulp\u00edn\u201d). Los primeros d\u00edas de 2019, por otro lado, estuvieron marcados por marchas contra la remoci\u00f3n de los fiscales Jos\u00e9 Domingo P\u00e9rez y Rafael Vela por parte de Pedro Ch\u00e1varry, por entonces Fiscal de la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos son apenas tres casos, de entre muchos, que indican que en el Per\u00fa hay una situaci\u00f3n de movilizaci\u00f3n social recurrente, en la que la poblaci\u00f3n joven tiene siempre una presencia notoria. Es razonable insertar a los j\u00f3venes movilizados de hoy dentro de ese periodo m\u00e1s amplio para percibir sus afinidades con lo que ha venido sucediendo en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Vocaci\u00f3n de fugacidad<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Ese periodo podr\u00eda ser caracterizado doblemente como el del Per\u00fa posterior a la transici\u00f3n pol\u00edtica y como el del Per\u00fa posterior a la violencia armada. Pero este momento tiene otras caracter\u00edsticas importantes. Una de ellas es la inexistencia de organizaciones pol\u00edticas propiamente dichas y su sustituci\u00f3n por organizaciones sin representatividad, carentes de agenda p\u00fablica, centradas en intereses econ\u00f3micos particulares, y en muchos casos comprometidas con la corrupci\u00f3n u otras actividades ilegales. Es decir, el colapso del sistema de mediaci\u00f3n pol\u00edtica entre sociedad y Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos hablar, as\u00ed, de \u201crasgos de la \u00e9poca\u201d que determinan hasta cierto punto algunas caracter\u00edsticas de la movilizaci\u00f3n social en estos a\u00f1os. Una de ellas es el foco en la institucionalidad. Es un lugar com\u00fan decir que, ante la magnitud de las carencias materiales, a la poblaci\u00f3n no le preocupan cuestiones como la legalidad, el Estado de Derecho, el equilibrio de poderes o el respeto de las instituciones. Eso no deja de tener un grado de verdad. Por eso mismo es resaltante la inquietud institucionalista que se expresa en esas movilizaciones. Y es razonable rastrear esa inquietud hasta la d\u00e9cada de 1990 cuando, tras unos a\u00f1os de aprobaci\u00f3n popular al autoritarismo, se incub\u00f3 cierto hartazgo ciudadano frente al abuso de poder del r\u00e9gimen fujimorista. En ese preciso sentido, la marcha contra la \u201cinterpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica\u201d es un punto de partida no solamente cronol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n tem\u00e1tico, del ciclo de movilizaci\u00f3n actual.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Las organizaciones pol\u00edticas no tienen la solvencia institucional, los arrestos ni los reflejos requeridos para convocar a la ciudadan\u00eda a las calles, ni la ciudadan\u00eda movilizada ve con buenos ojos la presencia de pol\u00edticos de oficio entre sus filas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Durante los a\u00f1os 90, junto con el rechazo a la manipulaci\u00f3n de las instituciones, tambi\u00e9n se ciment\u00f3 en la sensibilidad p\u00fablica el rechazo a la violencia. Ello se refleja en otra caracter\u00edstica de las movilizaciones: el \u00e9nfasis en que las marchas deben ser pac\u00edficas y en evitar los desmanes. Esto es positivo, pero admite una doble lectura. Por un lado, est\u00e1 asociado a esa sensibilidad contra la violencia ya mencionada; pero, por otro lado, es tambi\u00e9n una actitud preventiva ante la f\u00e1cil estigmatizaci\u00f3n de las marchas por parte de los gobiernos y los sectores conservadores. Estamos hablando, claro est\u00e1, de la costumbre conservadora de calificar de \u201cterrorista\u201d a todo el que proteste p\u00fablicamente y a toda forma de reivindicaci\u00f3n social. As\u00ed, ya sea por convicci\u00f3n interna o por autocensura preventiva, las marchas se plantean como una exigencia constante el ser pac\u00edficas y, como a\u00f1adido, se autodefinen como \u201cc\u00edvicas\u201d y no \u201cpol\u00edticas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tercera caracter\u00edstica es la ausencia \u2013y, m\u00e1s que eso, el rechazo\u2014de un liderazgo central. Esto se vincula evidentemente con la crisis de los partidos y el descr\u00e9dito de la inmensa mayor\u00eda de l\u00edderes pol\u00edticos visibles, y aun expresa cierta renuencia a la idea de liderazgo en s\u00ed misma. Es notorio, por ejemplo, que incluso personajes pol\u00edticos que podr\u00edan ser vistos como afines al esp\u00edritu de las protestas son mirados con recelo cuando participan en ellas. Son admitidos solo bajo la condici\u00f3n de que no pretendan encabezarlas ni busquen asumir un protagonismo que desfigure el car\u00e1cter espont\u00e1neo de la marcha. As\u00ed, dos tendencias convergen en un mismo resultado: las organizaciones pol\u00edticas no tienen la solvencia institucional, los arrestos ni los reflejos requeridos para convocar a la ciudadan\u00eda a las calles, ni la ciudadan\u00eda movilizada ve con buenos ojos la presencia de pol\u00edticos de oficio entre sus filas.<\/p>\n\n\n\n<p>De lo anterior, por \u00faltimo, se deriva un cuarto rasgo: la ausencia de una agenda de demandas ulteriores a la marcha. Esto no es necesariamente un defecto. En verdad, la a\u00f1oranza de una agenda es expresada por el observador politizado -el \u201canalista\u201d. Las marchas suelen ser \u201ccontra algo\u201d, no \u201cpor algo\u201d. En cuanto tales, cumplen su cometido, y, en realidad, es asombroso comprobar cu\u00e1ntas veces las autoridades han retrocedido ante el repudio en las calles. Quienes se manifiestan no necesariamente est\u00e1n buscando algo m\u00e1s: su acci\u00f3n no va asociada a un proyecto. Es un gesto de indignaci\u00f3n c\u00edvica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"635\" height=\"744\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles_cuadro_CORREGIDO.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1517\" style=\"width:460px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles_cuadro_CORREGIDO.jpg 635w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/jovenesenlascalles_cuadro_CORREGIDO-256x300.jpg 256w\" sizes=\"auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Un elemento peculiar de la \u00faltima marcha fue, sin embargo, su pronta asociaci\u00f3n con la demanda de cambio de Constituci\u00f3n. Una demanda de esa clase contiene una promesa de condensaci\u00f3n pol\u00edtica: mediante ella, la movilizaci\u00f3n popular puede transformarse en movimiento social, ganar permanencia, ascender al plano de la estrategia y eventualmente dar a luz una organizaci\u00f3n. Pero nada de eso ocurri\u00f3 en esta ocasi\u00f3n. A las pocas semanas, la cuesti\u00f3n constitucional se desdibuj\u00f3 y las marchas de noviembre fueron lo mismo que sus precedentes: valientes, generosos y muchas veces eficaces gestos de protesta que han salvado a la democracia peruana de peores descalabros, pero que no tienen ni buscan un horizonte pol\u00edtico que trascienda a la efervescencia y la indignaci\u00f3n moral.<\/p>\n\n\n\n<p>No es poco. Esta movilizaci\u00f3n espasm\u00f3dica revela que, pese a todo, subsiste en el Per\u00fa un espacio p\u00fablico activo, din\u00e1mico, sobre el cual se podr\u00eda levantar un edificio institucional democr\u00e1tico si hubiera organizaciones que sirvieran de andamio: no solamente partidos pol\u00edticos, sino tambi\u00e9n gremios, sindicatos y asociaciones profesionales. Nada de esta situaci\u00f3n cambia -y este es otro corolario relevante- por el hecho de que la coordinaci\u00f3n por medios digitales sea cada a\u00f1o m\u00e1s veloz, m\u00e1s abarcadora, m\u00e1s creativa. Se trata, hasta cierto punto, simplemente de medios novedosos y de usos novedosos que no deben ser confundidos con la realidad sociol\u00f3gica en la cual existen. Confundir los instrumentos con las acciones, y observar las acciones sin atender a su contexto, a su marco de posibilidades, puede conducir a se\u00f1alar novedades donde no las hay y, a la larga, a la falsa expectativa. O, como se dice, a buscar las llaves perdidas solamente ah\u00ed donde cae m\u00e1s luz.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Oto\u00f1o 2021<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>F\u00e9lix Re\u00e1tegui Carrillo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la PUCP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las marchas de noviembre contra la usurpaci\u00f3n del gobierno por un grupo de congresistas fueron protagonizadas en gran medida por j\u00f3venes. Esa presencia juvenil gener\u00f3 comprensibles entusiasmos. En un escenario marcado a fuego por la corrupci\u00f3n y el oportunismo es casi natural la inclinaci\u00f3n a buscar, y encontrar, algo nuevo. 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