{"id":1654,"date":"2021-09-15T00:19:00","date_gmt":"2021-09-15T05:19:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=1654"},"modified":"2024-04-21T01:02:33","modified_gmt":"2024-04-21T06:02:33","slug":"una-emergencia-recurrente-el-peru-postelectoral-y-como-se-llego-hasta-aqui","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2021\/09\/15\/una-emergencia-recurrente-el-peru-postelectoral-y-como-se-llego-hasta-aqui\/","title":{"rendered":"Una emergencia recurrente: el Per\u00fa postelectoral y c\u00f3mo se lleg\u00f3 hasta aqu\u00ed"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral1-1100x733-1-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1642\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral1-1100x733-1-1024x682.jpg 1024w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral1-1100x733-1-300x200.jpg 300w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral1-1100x733-1-768x512.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral1-1100x733-1.jpg 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Un proceso electoral con dieciocho candidatos a la presidencia no es, necesariamente, un hecho ins\u00f3lito en el Per\u00fa. Esa dispersi\u00f3n refleja la debilidad cr\u00f3nica del sistema pol\u00edtico, cuya incapacidad para generar organizaciones pol\u00edticas s\u00f3lidas antecede, incluso, a la crisis de los partidos de la d\u00e9cada de 1990. El problema no es, solamente, que no existan partidos organizados. La implicancia mayor de esto es que en el proceso pol\u00edtico peruano no se aglutina intereses, demandas o ilusiones en torno de unas cuantas opciones electorales cre\u00edbles. El problema institucional es un problema de credibilidad, y este se traslada, a la larga, a un problema de desafecci\u00f3n hacia la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero si la dispersi\u00f3n no es novedosa, el tipo de resultado obtenido en esta elecci\u00f3n s\u00ed es llamativo. El hecho es que la ciudadan\u00eda tuvo que elegir presidente de la Rep\u00fablica entre dos candidatos que reun\u00edan juntos apenas el 26 por ciento del apoyo del electorado.<a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> Dos candidaturas muy minoritarias llegaron, as\u00ed, a una segunda vuelta en la que ambos casi empataron con el 50 por ciento de las preferencias. El resultado aritm\u00e9tico genera inevitablemente un ganador y un Presidente de la Rep\u00fablica: produce una hecho legal y pol\u00edtico. La realidad social, sin embargo, no deber\u00eda quedar opacada por la realidad pol\u00edtica. Estamos ante una muy aguda crisis de representaci\u00f3n y de confianza, apenas disimulada por las adhesiones militantes que fueron inevitables en la segunda vuelta. En los dos sectores se condena la corrupci\u00f3n, el autoritarismo, y la falta de preparaci\u00f3n y de programas en campo opuesto, y se ignora o se niega los mismos problemas en el campo propio.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El problema institucional es un problema de credibilidad, y este se traslada, a la larga, a un problema de desafecci\u00f3n hacia la democracia.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Es natural que muchos se pregunten c\u00f3mo llegamos a esta situaci\u00f3n. Pero esa pregunta no significa lo mismo para todos. Para el observador m\u00e1s o menos neutral, ella se refiere al estado de deterioro institucional y de debilidad del r\u00e9gimen representativo en que nos encontramos. Pero desde las opciones o sensibilidades ideol\u00f3gicas de izquierda y de derecha la misma interrogante adquiere distintos sentidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la izquierda, el punto de llegada \u2013el <em>esto<\/em> de la pregunta\u2014no deja de tener alguna resonancia positiva. Es entendido como el triunfo de una opci\u00f3n popular, aunque esta sea a primera vista improvisada, ca\u00f3tica y con latencias autoritarias. Desde la derecha, se trata de entender c\u00f3mo es que, presuntamente, nos hemos colocado a las puertas de una experiencia \u201ccomunista\u201d que amenaza destruir el r\u00e9gimen democr\u00e1tico y la econom\u00eda de mercado. En realidad, las respuestas que se dan desde ambos lados iluminan, cada una a su modo, el camino del deterioro institucional al que se refiere la pregunta originalmente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Per\u00fa y su emergencia cr\u00f3nica<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El triunfo de Pedro Castillo ha sido saludado por los sectores pol\u00edticos e intelectuales de izquierda como la emergencia de un Per\u00fa marginado, nunca escuchado ni atendido, que ha conseguido abatir las barreras puestas por el Per\u00fa oficial, urbano y criollo. Es una interpretaci\u00f3n estimulante, pero tambi\u00e9n curiosa por recurrente. La misma lectura ha sido realizada desde el pase de Alberto Fujimori a segunda vuelta en las elecciones de 1990. El hecho de que entonces el derrotado fuera Mario Vargas Llosa le dio un vuelo especial a la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica. Fue ineludible el relato \u2013no desacertado en ese momento\u2014seg\u00fan el cual las masas ignoradas hab\u00edan colocado en la presidencia a un oscuro profesor universitario dejando con los crespos hechos al intelectual m\u00e1s connotado del pa\u00eds, que adem\u00e1s era apoyado por todo el aparato propagand\u00edstico y econ\u00f3mico del Per\u00fa oficial. Desde entonces, ese relato ha reemergido, por ejemplo, cuando las dos candidaturas de Ollanta Humala. Sin contar las veces en que el mismo relato ha aparecido para explicar las derrotas de Keiko Fujimori en 2011 y 2016, se podr\u00eda decir que el triunfo de Pedro Castillo ser\u00eda la cuarta vez en treinta a\u00f1os en que el Per\u00fa <em>real<\/em> emerge y rebalsa los diques del Per\u00fa <em>artificial<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El triunfo de Pedro Castillo ha sido saludado por los sectores pol\u00edticos e intelectuales de izquierda como la emergencia de un Per\u00fa marginado, nunca escuchado ni atendido, que ha conseguido abatir las barreras puestas por el Per\u00fa oficial, urbano y criollo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Pero si esa historia est\u00e1 bien contada, har\u00eda falta explicar por qu\u00e9 esas sucesivas emergencias del Per\u00fa real no se han materializado en un cambio de estructuras o de programas, y la respuesta a eso solo puede ser hallada o en la solidez del <em>establishment<\/em> (lo cual incluir\u00eda su aceptaci\u00f3n popular) o en la fragilidad, e inclusive la vaciedad, de los actores pol\u00edticos que lo desaf\u00edan. Y no se trata \u00fanicamente de la inconsistencia de los eventuales representantes de la opci\u00f3n de izquierda o popular. Tambi\u00e9n estar\u00eda en cuesti\u00f3n la convicci\u00f3n de su electorado \u2013esto es, el sentido real de ese voto&#8211; y la posibilidad de convertir sus diversos intereses en una opci\u00f3n pol\u00edtica definida y sostenible al menos por cinco a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>La situaci\u00f3n presente no se aleja mucho del esquema de interrogantes esbozado. La pregunta sobre \u201cc\u00f3mo llegamos a esto\u201d se refiere a qu\u00e9 hizo posible la llegada al gobierno de una agrupaci\u00f3n de izquierda que se presenta como no lime\u00f1a, que reivindica lo ind\u00edgena y la pluriculturalidad y, sobre todo, que siente que ha puesto en jaque de manera in\u00e9dita a la estructura del poder constituida desde el origen de la Rep\u00fablica. Deber\u00eda llamar m\u00e1s la atenci\u00f3n esta perspectiva historicista, pues se trata a fin de cuentas de un tropo recurrente en la historia del pa\u00eds, bajo la forma de caudillismos regionales, est\u00e9ticas indigenistas, revueltas contra los abusos y reformas de impacto significativo como la del gobierno de facto de Juan Velasco Alvarado. Hoy d\u00eda eso reaparece expresando una \u201cestructura de sentimiento\u201d, para usar el concepto de Raymond Williams, que compila una variedad de s\u00edmbolos y valores. (No es ocioso se\u00f1alar, por lo pronto, que en las primeras semanas del nuevo gobierno los entusiasmos est\u00e1n centrados en lo simb\u00f3lico. Los actos y gestos de los nuevos gobernantes no son valorados por su utilidad pr\u00e1ctica y ni siquiera por su coherencia ideol\u00f3gica, sino en cuanto s\u00edmbolos que sugieren un acto de redenci\u00f3n y, correlativamente, un acto de revancha). Estamos en el plano de lo intuitivo, no en el de la pol\u00edtica program\u00e1tica. Son entendibles, por ello, el recurso a las muletillas que remiten a la cultura de izquierda de los a\u00f1os 70 y la incapacidad de responder c\u00f3mo se lograr\u00e1 la ejecuci\u00f3n de las metas prometidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para una sensibilidad de izquierda, ya sea intuitiva o intelectual, se presentan tres respuestas posibles a la pregunta sobre c\u00f3mo llegamos aqu\u00ed. Una, m\u00e1s complaciente, tiene visos hist\u00f3ricos y estructurales: la efervescencia de la sociedad peruana lleg\u00f3 a su punto de hervor y termin\u00f3 por derretir a ese pa\u00eds tercamente excluyente que era el Per\u00fa oficial. La segunda, quiz\u00e1 la menos sostenible, ser\u00eda pensar en que la pol\u00edtica de izquierda ha madurado y ahora cosecha los frutos. La tercera, quiz\u00e1 la m\u00e1s plausible, supondr\u00eda reconocer el gigantesco peso de la contingencia, casi de lo accidental, en este resultado. Quiz\u00e1 esa respuesta no solamente ser\u00eda m\u00e1s plausible, sino tambi\u00e9n m\u00e1s constructiva, pues convencer\u00eda a la izquierda de la necesidad de edificar met\u00f3dicamente sobre la base de este regalo inesperado, de conquistar retrospectivamente una <em>raz\u00f3n de ser<\/em> para este azar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"432\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral_Castillo-768x432-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1641\" style=\"width:409px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral_Castillo-768x432-1.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/perupostelectoral_Castillo-768x432-1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La victoria de Pedro Castillo en las elecciones generales 2021 ha sido recibido como una forma de reivindicaci\u00f3n de un sector ampliamente marginado en el pa\u00eds.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em><strong>El populismo de derecha&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Eso que la izquierda lee como promesa, la derecha lo lee como condena. \u201cC\u00f3mo llegamos aqu\u00ed\u201d significa en ese campo \u201cc\u00f3mo llegamos a tener un gobierno abiertamente comunista, aliado tard\u00edo del proyecto del socialismo del siglo XXI\u201d. Se supon\u00eda que, debido a la experiencia cercana de la dictadura de Ch\u00e1vez y Maduro en Venezuela, no eran necesarios m\u00e1s argumentos para que los electores descartasen una opci\u00f3n tan destructiva. No se ha ponderado lo suficiente, por ejemplo, el siguiente hecho: hacia junio de 2021 hab\u00eda en el Per\u00fa aproximadamente 1 mill\u00f3n 200 mil personas venezolanas; es decir que por cada 28 peruanos hay un migrante o refugiado dispuesto a dar un testimonio del desastre del que ha venido huyendo. Y, sin embargo, eso, y el apabullante apoyo medi\u00e1tico, apenas bast\u00f3 para obtener un empate estad\u00edstico con la opci\u00f3n repudiada por la derecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la respuesta a aquella pregunta \u2013sin discutir sus premisas, que se basan a su vez en una exacerbaci\u00f3n ideol\u00f3gica\u2014parece estar en el hecho de que la derecha abandon\u00f3 sus atributos y s\u00edmbolos conservadores y se convirti\u00f3 en un conjunto de agrupaciones dedicadas a corromper las instituciones para ponerlas al servicio de intereses ileg\u00edtimos e ilegales. Para distinguirse de la vieja derecha, de la partidocracia condenada por Alberto Fujimori desde 1990, la derecha hizo suyos los s\u00edmbolos populares que trajeron consigo los sectores sociales que se suele denominar emergentes.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>No es cierto, pues, que la izquierda se haya apropiado de las agendas de los derechos humanos y de los espacios acad\u00e9micos. Simplemente, la derecha los abandon\u00f3 porque los consideraba in\u00fatiles.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda decir que en el aspecto simb\u00f3lico los pol\u00edticos de derecha buscaron una conexi\u00f3n con una versi\u00f3n particular del <em>ethos<\/em> popular: no aquella vinculada con la conquista de derechos o con ese proceso que algunos han llamado \u201cmodernizaci\u00f3n desde abajo\u201d, sino aquella asociada al individualismo como forma de enfrentar la vida en sociedad. Esta identidad de la derecha, por lo dem\u00e1s, fue forjada al ritmo de un cambio social precipitado por la crisis econ\u00f3mica de los a\u00f1os 80: la destrucci\u00f3n del mercado laboral en esos a\u00f1os condujo a que un sector de la poblaci\u00f3n acudiera a la informalidad y despu\u00e9s al autoempleo y, ya entrados los a\u00f1os 90, a aquello que termin\u00f3 por ser llamado <em>emprendedurismo<\/em>. Las expectativas de ese sector ya no est\u00e1n puestas en la obtenci\u00f3n de un puesto de trabajo estable sino en conquistar una peque\u00f1a parcela en el mercado. Y para esa gesta que es la conquista de un lugar en el mercado \u2013el emprendimiento\u2014las regulaciones, el control estatal y hasta la noci\u00f3n de lo p\u00fablico devinieron constricciones prescindibles y recusables. De ah\u00ed surge una compleja cultura pol\u00edtica en la cual se al\u00edan un rechazo a toda idea de un proyecto colectivo con un rechazo de lo que es percibido como <em>elitista<\/em>, ya se trate de elites pol\u00edticas o t\u00e9cnicas o intelectuales. De m\u00e1s est\u00e1 remarcar que la suma y cifra de ese elitismo para la nueva derecha y para su laxa base popular son la figura del <em>caviar<\/em> y todos los valores que sostiene: derechos humanos, igualitarismo, cierto intelectualismo, antirracismo, pruritos constitucionales, etc\u00e9tera.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a ese populismo, la derecha no tuvo mayor inter\u00e9s en articular un proyecto ideol\u00f3gico y en lugar de ello propuso dar voz a los sentimientos populares que demandaban mayor seguridad y, por tanto, mayor represi\u00f3n, as\u00ed como instituir la prioridad de la acci\u00f3n sobre el pensamiento. No es cierto, pues, que la izquierda se haya apropiado de las agendas de los derechos humanos y de los espacios acad\u00e9micos. Simplemente, la derecha los abandon\u00f3 porque los consideraba in\u00fatiles.<\/p>\n\n\n\n<p>El rechazo expl\u00edcito del pensamiento llev\u00f3 a la derecha a aborrecer el debate p\u00fablico sobre propuestas de cambio y, especialmente, de inclusi\u00f3n. Eso solamente aliment\u00f3 la deriva previa de la pol\u00edtica peruana: una pol\u00edtica sin horizonte institucional, una pol\u00edtica ajena a programas. Desde la derecha, el \u00fanico programa era el mantenimiento inercial del modelo econ\u00f3mico, y la \u00fanica forma de acci\u00f3n pol\u00edtica era la satanizaci\u00f3n de todo aquel que criticara a ese modelo. Resulta ir\u00f3nico, en consecuencia, que sea bajo estas condiciones que los grupos de derecha reclamen la defensa de la institucionalidad, la transparencia y a la democracia que ellos mismos ayudaron a corroer.<\/p>\n\n\n\n<p>El punto de llegada no est\u00e1 en ninguno de los extremos ni corresponde a ninguna de las dos leyendas: ni a la leyenda redentora de un pa\u00eds real que por fin se libera ni a la leyenda angustiada de un pa\u00eds capturado por el comunismo internacional. El punto de llegada es un pa\u00eds donde la pol\u00edtica entendida como organizaci\u00f3n, programa, ideolog\u00eda, compromiso o proyecto qued\u00f3 disuelta y su lugar fue tomado por el gesto, el s\u00edmbolo, el lema. Los dos candidatos empatados en la estad\u00edstica representan dos versiones opuestas, pero equiparables, de lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>_________________________________<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> El candidato de Per\u00fa Libre, Pedro Castillo, obtuvo casi el 19 por ciento de los votos v\u00e1lidos. La candidata de Fuerza Popular, recibi\u00f3 el 14,7 por ciento de votos v\u00e1lidos. La cifra de 26 por ciento citada arriba se refiere a los votos emitidos en el entendido de que eso refleja m\u00e1s fielmente el apoyo activo recibido.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Primavera 2021<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>F\u00e9lix Re\u00e1tegui Carrillo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Instituto de Democracia y Derechos Humanos &#8211; PUCP (IDEHPUCP)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un proceso electoral con dieciocho candidatos a la presidencia no es, necesariamente, un hecho ins\u00f3lito en el Per\u00fa. 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