{"id":1769,"date":"2022-06-21T09:55:00","date_gmt":"2022-06-21T14:55:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=1769"},"modified":"2024-04-21T10:32:38","modified_gmt":"2024-04-21T15:32:38","slug":"y-la-palabra-se-hizo-zoom-la-urgencia-de-una-pastoral-ciberteologica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2022\/06\/21\/y-la-palabra-se-hizo-zoom-la-urgencia-de-una-pastoral-ciberteologica\/","title":{"rendered":"\u00bfY la Palabra se hizo Zoom? La urgencia de una pastoral ciberteol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"\n<p>Un aviso que circula a trav\u00e9s de la p\u00e1gina web de \u201cMercado de Lima\u201d ofrece misas virtuales privadas. A\u00fan despu\u00e9s de la apertura de iglesias, promovida desde el pasado mes de febrero, este servicio promete brindar \u201c\u2026 una sala zoom privada para 100 invitados, 1 sala de espera antes de iniciar el evento\u2026Los precios deben acordarse v\u00eda <em>WhatsApp<\/em>\u2026etc.\u201d Al consultar, el encargado de ventas me envi\u00f3 toda la informaci\u00f3n, se\u00f1al\u00e1ndome que las misas se impart\u00edan desde M\u00e9xico, ya que en el Per\u00fa \u201cno estaban permitidas v\u00eda zoom\u201d. El argumento era convincente para aquellos que no hayan entendido que las celebraciones virtuales fueron solo una medida de emergencia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"448\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1773\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber-300x175.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Lo cierto es que los servicios <em>on-line<\/em> de eucarist\u00edas, comunitarias o privadas, parecieran haber llegado para quedarse. Pese a la nueva normalidad, las misas virtuales se siguen ofreciendo y de manera claramente informal. La ambig\u00fcedad latente del periodo actual en que la poblaci\u00f3n aun resiente dificultades para moverse en total libertad, deja abierta la puerta a una zona gris que amenaza con seguir confundiendo a los feligreses y que reclama, t\u00e1citamente, un mejor acompa\u00f1amiento de sus pastores.<\/p>\n\n\n\n<p>La oferta de la transmisi\u00f3n virtual en nuestro pa\u00eds se dio al inicio de la pandemia casi sin mayor oposici\u00f3n de los fieles o de las instituciones locales, contrariamente a lo que ocurri\u00f3 en otras latitudes. No obstante, el pragmatismo consensuado en aquellos momentos no fue de la mano con ning\u00fan tipo de clarificaci\u00f3n por parte de las autoridades, dejando latentes preguntas sobre lo que pod\u00eda implicar esta inusual pr\u00e1ctica de la fe. \u00bfQu\u00e9 significa la \u201cvalidez\u201d de una eucarist\u00eda, si no se ha participado en la comuni\u00f3n? \u00bfEs la comuni\u00f3n no solo necesaria sino indicadora de una participaci\u00f3n plena en la fe de Cristo? Si esto es as\u00ed, \u00bfla imposibilidad de comulgar me aleja de Dios? A estas preguntas, que podr\u00edan haberse dado en situaciones fuera del contexto de pandemia, se agregaron otras que se fueron multiplicando a escala planetaria a trav\u00e9s de las sucesivas cuarentenas. La <em>presencia real<\/em> de Cristo en la hostia consagrada, \u00bfpuede transmitirse por medios digitales? En una cultura religiosa en la que las nociones de \u201cvalidez\u201d de preceptos supervisados por la autoridad sacerdotal se encuentran ya en crisis, la legitimaci\u00f3n (aun cuando fuese coyuntural) a la virtualidad puede haber colaborado a fragilizar una serie de presupuestos en muchos practicantes.&nbsp; \u00bfQuiere decir -se pueden haber preguntado muchos de ellos- que es finalmente relativa la exigencia de la presencialidad para estar en comuni\u00f3n con mi iglesia o, en \u00faltima instancia, con Dios?<\/p>\n\n\n\n<p>En un reciente estudio realizado en Londres, se deja en claro que la crisis local de la iglesia brit\u00e1nica durante la pandemia se debi\u00f3 en parte a la firme oposici\u00f3n de las autoridades a dejar toda puerta abierta a la ambig\u00fcedad: en el momento de la consagraci\u00f3n no se permiti\u00f3 que la c\u00e1mara enfocara el espacio ritual de ese momento lit\u00fargico. Tampoco se permitieron las transmisiones desde las mismas iglesias. La virtualidad de las pr\u00e1cticas religiosas en tiempos de la COVID-19 se ha mostrado en todas partes como fuente de tensiones, muchas veces no explicitadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sea como fuere, los debates teol\u00f3gicos sobre el sentido de la realidad f\u00edsica como necesaria para expresar o no la fe, ya se iniciaron, y dudo que haya retrocesos. La experiencia de la virtualidad ha comenzado a remecer la conciencia sobre la cercan\u00eda o la lejan\u00eda, llegando en ocasiones a paliar la distancia f\u00edsica. Pero \u00bfpueden (o podr\u00e1n) las tecnolog\u00edas digitales de la comunicaci\u00f3n reorientar a trav\u00e9s de la virtualidad el sentido de la vivencia comunitaria, intr\u00ednseca a la experiencia de la fe cristiana?<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u00abEl fen\u00f3meno de la pandemia nos ha abierto la compuerta a pensar temas profundos que remecen las fibras de la autoridad sacramental, de las mediaciones sacerdotales y del rol del laico en su propia agencia espiritual y apost\u00f3lica.\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En otro estudio que venimos realizando con un colega jesuita, examinamos lo ocurrido en una parroquia lime\u00f1a durante el tiempo de la pandemia. Parte de los miembros de su comunidad manifestaron haber atravesado los momentos m\u00e1s \u00e1lgidos de la COVID-19 rodeados de gran incertidumbre y agobiados por la sensaci\u00f3n de ausencia de Dios. Era como si el hecho mismo de la vida, al serles arrebatada, los hubiera dejado sin Dios. Hubo, sin embargo, dos momentos que les ayudaron a remontar esta crisis: las eucarist\u00edas, cotidianas, y las reuniones con sus amistades de la comunidad parroquial. Ambos, enteramente virtuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las eucarist\u00edas a distancia se volvieron el momento central del d\u00eda en el cual la familia se reun\u00eda para hacer sentido de lo experimentado y pedir a Dios fortaleza ante la incertidumbre. Algunos de ellos incluso se volvieron agentes, literalmente, del momento central de la comuni\u00f3n, compartiendo un pan al que tomaban como si hubiese sido \u201cdirectamente\u201d consagrado. Ninguno de ellos cuestion\u00f3 su eventual heterodoxia. Para ellos fue exactamente lo mismo que compart\u00edan en la misa presencial. La presencia de Dios la sintieron real en su experiencia comunitaria familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Paulatinamente, experimentaron la sensaci\u00f3n de cercan\u00eda en el encuentro con familiares y amigos de su comunidad referente. Algunos retomaron el ritmo de responsabilidades y compromisos gestion\u00e1ndolos a la distancia. A medida que fueron desarrollando mayores habilidades en el manejo de la tecnolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n digital, el sentimiento de ausencia se fue alejando. No olvidemos que para muchos la comunicaci\u00f3n virtual no era parte de la cotidianeidad. Descubrir sus ventajas fue abrir una compuerta a una nueva realidad, no solo de la comunidad, sino de la percepci\u00f3n y experiencia de los v\u00ednculos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser\u00eda interesante seguir recogiendo testimonios como estos para poder estar atentos a la presencia del Esp\u00edritu en tiempos de transici\u00f3n cultural que ata\u00f1en a toda la humanidad, globalmente entendida. Creo que la experiencia de la virtualidad en la vivencia espiritual durante el tiempo de la pandemia no puede tomarse solo como un par\u00e9ntesis coyuntural, sino que debiera ser la ocasi\u00f3n para replantearnos tres dimensiones de una teolog\u00eda pr\u00e1ctica para el nuevo milenio, en que ya nos encontramos.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera es el rol del laico. Este ha sido recientemente un tema pol\u00e9mico en nuestro medio, luego de declaraciones hechas por el Arzobispo Carlos Castillo respecto a la necesidad y posibilidad de que laicos y laicas tomen responsabilidades de liderazgo en las parroquias. Ello no va a poder hacerse hasta que los laicos y laicas sean conscientes de su autonom\u00eda responsable en la vida espiritual individual y comunitaria. La pandemia les ha permitido, a muchos, considerar que la presencia de Dios ha podido trascender la fisicalidad de las celebraciones comunitarias\u2026 (y la de la dependencia de sus curas, tambi\u00e9n). En esta zona de riesgo, es natural que algunos esp\u00edritus se muestren suspicaces por el olor a \u201cprotestantismo\u201d que pueden percibir. Es, pues, momento de que el empoderamiento de los laicos y laicas vaya de la mano con iniciativas parroquiales de inclusi\u00f3n, antes que d\u00e9 lugar a \u201crefuerzos\u201d de una visi\u00f3n jer\u00e1rquica que poco ayuda a construir una Iglesia verdaderamente sinodal.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda dimensi\u00f3n para <em>aggiornar<\/em> la teolog\u00eda pr\u00e1ctica desde nuestros ritos comunitarios es la que compete a los l\u00edmites de lo f\u00edsico-presencial y de lo virtual. Las experiencias vividas durante la pandemia hasta la fecha levantan la pregunta de hasta qu\u00e9 punto las experiencias comunitarias sacramentales virtuales tienen la misma \u201clegitimidad\u201d (\u00bfrealidad?) de lo que ocurre en el altar, v\u00eda el sacerdote <em>consagrado<\/em>. La tecnolog\u00eda no puede suplir la realidad humana, ciertamente, pero al menos nos da la ocasi\u00f3n de comenzar a hacernos preguntas. La realidad digital y de la inteligencia artificial que se encuentran ya no en el umbral, sino en los interiores de la casa com\u00fan de nuestra humanidad, nos obligan a ver en estos signos de los tiempos, las encrucijadas del futuro de nuestra reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"498\" height=\"380\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1774\" style=\"width:363px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber2.jpg 498w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pastoral_ciber2-300x229.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 498px) 100vw, 498px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><span style=\"color: #ff9900;\"><em>La \u00e9poca de pandemia nos ha dejado ahora un momento en el nos toca reflexionar sobre el rol de la cultura digital en la vivencia de la fe, as\u00ed como en las pr\u00e1cticas espirituales y comunitarias.<\/em><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el fen\u00f3meno de la virtualidad en las pr\u00e1cticas de la fe durante la pandemia ha acelerado la posibilidad de repensar la realidad digital como posibilidad de nuevos sacramentales. Esto encaja con la necesidad de des-instrumentalizar la realidad digital, no s\u00f3lo como medio para \u201cevangelizar\u201d sino para enfrentar la cibercultura en que ya vivimos, mediante propuestas ciberteol\u00f3gicas pertinentes. La pandemia hizo que se incrementara la presencia eclesial en redes. Los datos muestran que muchos se sintieron acompa\u00f1ados por la presencia del Papa en <em>Twitter<\/em> (@Pontifex) o <em>Instagram<\/em> (@franciscus). Con 54 millones de seguidores creci\u00f3 un total de 740 mil en solo nueve meses, de acuerdo al Dicasterio de comunicaci\u00f3n. Solo su cuenta de <em>Instagram<\/em> creci\u00f3 hasta llegar a 7.7 millones de seguidores en el pasado mes de marzo. Pero no basta pensar la cibercultura actual solo como un medio masivo de comunicaci\u00f3n. El fen\u00f3meno de la pandemia nos ha abierto la compuerta a pensar temas profundos que remecen las fibras de la autoridad sacramental, de las mediaciones sacerdotales y del rol del laico en su propia agencia espiritual y apost\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Se inaugura, quiz\u00e1 as\u00ed, un tiempo en el que tendremos que estar atentos para reflexionar el rol de la cultura digital en la vivencia de la fe, en las pr\u00e1cticas espirituales y comunitarias. Vivir la paradoja de experimentar la presencia pese a la distancia o la ausencia, es parte del sentido de la fe en un Esp\u00edritu que se abre camino en la historia desvel\u00e1ndonos los lugares que debemos reparar, evangelizar. El aviso de internet con que iniciamos este art\u00edculo es una muestra del riesgo a la vez que oportunidad en que nos encontramos como iglesia: o dejamos mediante silencios c\u00f3mplices reducir hasta la banalidad la pr\u00e1ctica espiritual, mediante su masiva instrumentalizaci\u00f3n digital-mercantil, o reflexionamos como sociedad civil sobre las diversas posibilidades de engendrar comunidades en sinodalidad mediante el uso inteligente y discernido de la virtualidad y los diversos medios ciber-tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Invierno 2022<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Juan Dejo, SJ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Universidad Antonio Ruiz de Montoya<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un aviso que circula a trav\u00e9s de la p\u00e1gina web de \u201cMercado de Lima\u201d ofrece misas virtuales privadas. 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