{"id":2776,"date":"2013-02-22T19:46:00","date_gmt":"2013-02-23T00:46:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=2776"},"modified":"2024-04-26T20:15:02","modified_gmt":"2024-04-27T01:15:02","slug":"el-concilio-vaticano-ii-y-el-papel-de-los-laicos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2013\/02\/22\/el-concilio-vaticano-ii-y-el-papel-de-los-laicos\/","title":{"rendered":"El Concilio Vaticano II y el papel de los laicos"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"427\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Iglesia-eucaristia.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2766\" style=\"width:429px;height:auto\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Iglesia-eucaristia.jpg 640w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Iglesia-eucaristia-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201c\u00a1Nos han cambiado la religi\u00f3n!\u201d: as\u00ed resumi\u00f3 un familiar el resultado del Concilio Vaticano II. Se refer\u00eda a los cambios lit\u00fargicos que hac\u00edan posible, entre otras cosas, la celebraci\u00f3n de la Misa en lengua vern\u00e1cula, la participaci\u00f3n activa de los fieles en ella, la introducci\u00f3n de cantos locales, etc. Mi memoria conserva a\u00fan ese recuerdo de infancia como la expresi\u00f3n espont\u00e1nea de lo que signific\u00f3 el Concilio para muchos cat\u00f3licos. Sin duda, el Concilio Vaticano II ha sido un punto de inflexi\u00f3n en la Iglesia, ha marcado un antes y un despu\u00e9s en muchos campos. No por gusto se le ha denominado el acontecimiento del siglo XX para la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los temas mayores en el debate conciliar fue el que se me ha pedido para este breve art\u00edculo: el Concilio y el papel de los laicos en la Iglesia. A decir verdad, el mismo t\u00edtulo expresa ya una perspectiva conciliar puesto que uno de los frutos del Concilio ha sido precisamente recuperar eclesiol\u00f3gicamente el t\u00e9rmino \u201claico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la Iglesia anterior al Concilio, el pre-Concilio, el laico estaba en una situaci\u00f3n receptiva y dependiente. Laico y seglar eran sin\u00f3nimos que refer\u00edan a un lugar: el <em>saeculus<\/em>, el siglo, el mundo profano que, durante todo el siglo XIX y hasta mediados del XX, era percibido como hostil y amenazante para la Iglesia. Los avances cient\u00edficos, sociales y pol\u00edticos hab\u00edan colocado a la Iglesia a la defensiva. Adem\u00e1s, dentro de la imperante concepci\u00f3n jer\u00e1rquica, el laicado constitu\u00eda la base de la pir\u00e1mide eclesial. Estaba ah\u00ed para ser instruido en la fe, educado, santificado por los cl\u00e9rigos, representantes de lo sagrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacia los a\u00f1os 30, el laicado comenz\u00f3 a tomar mayor relevancia. Los Papas Pio XI y Pio XII animaron su acci\u00f3n en el mundo socio-pol\u00edtico, al que los cl\u00e9rigos no deb\u00edan llegar. El medio fundamental fue la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica. A trav\u00e9s de ella, la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica pod\u00eda influir en las \u201crealidades terrenas\u201d. A ello se le denomin\u00f3 la teor\u00eda de la \u201c<em>longa manus<\/em>\u201d. Los laicos eran la \u201cmano larga\u201d de la jerarqu\u00eda para los asuntos de la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la vida profesional y familiar, todo aquello que constitu\u00eda el mundo de lo \u201cprofano\u201d. Como se puede ver f\u00e1cilmente, una concepci\u00f3n de esta naturaleza, adem\u00e1s de minusvalorar el rol de los laicos era poco respetuosa de lo que el Concilio llamar\u00e1 posteriormente \u201cla autonom\u00eda de lo temporal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El debate sobre el laicado durante el Concilio se desarroll\u00f3 a lo largo de varias sesiones. El resultado est\u00e1 en, al menos, tres documentos importantes. En primer lugar, aquel que expresa la nueva relaci\u00f3n de la Iglesia en el mundo, la Constituci\u00f3n Pastoral <em>Gaudium et Spes<\/em> (GS). Ella expresa la voluntad del Concilio de abrirse a \u201clos gozos y esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren\u201d. La Iglesia los asume como propios. Ellos son \u201ca la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los disc\u00edpulos de Cristo\u201d. La Iglesia se incluye en el mundo. Por ello, la Constituci\u00f3n Pastoral se denominar\u00e1 \u201cla Iglesia en el mundo actual\u201d (\u201cen\u201d: dentro; no \u201cy\u201d: al lado, como lo formulaban los primeros borradores). Este primer p\u00e1rrafo de GS sigue con una frase cl\u00e1sica: \u201cnada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz\u00f3n\u201d. Y concluye con una afirmaci\u00f3n de solidaridad y cercan\u00eda: \u201cLa Iglesia se siente \u00edntima y realmente solidaria del g\u00e9nero humano y de su historia\u201d (GS 1).<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Para la Iglesia anterior al Concilio, el laico estaba en una situaci\u00f3n receptiva y dependiente.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Este primer p\u00e1rrafo de la GS expresa muy bien el cambio de actitud. La Iglesia ve al mundo con otros ojos, con la mirada del Esp\u00edritu. Esta nueva mirada repercute tambi\u00e9n en el modo de ver al laico. Como bien dijo el te\u00f3logo dominico Edward Schillebeeckx la Iglesia s\u00f3lo pudo revalorizar la misi\u00f3n del laicado cuando fue capaz de mirar al mundo sin miedos ni sospechas.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio de actitud expresa tambi\u00e9n un cambio de paradigma en la manera en que la Iglesia se concibe a s\u00ed misma, un cambio que abre un horizonte de posibilidades imperceptibles en el paradigma anterior. Otro texto conciliar, la Constituci\u00f3n Dogm\u00e1tica sobre la Iglesia <em>Lumen Gentium<\/em> (LG), expresar\u00e1 esa nueva conciencia a trav\u00e9s del concepto \u201cPueblo de Dios\u201d (cap. II). Para el Concilio, el punto de partida es la afirmaci\u00f3n de aquello que une a todos los fieles cristianos: la Iglesia es \u201cla congregaci\u00f3n de todos los creyentes que miran a Jes\u00fas como autor de la salvaci\u00f3n y principio de la unidad y de la paz\u201d, \u201csacramento visible de esta unidad salv\u00edfica\u201d (LG 9). El conjunto del pueblo de Dios es sacerdotal (\u201cconsagrados como casa espiritual\u201d; LG 10), todos llamados a la santidad (LG 11) y part\u00edcipes del don prof\u00e9tico de Cristo (LG 12), con diversidad de carismas (LG 12) pero formando parte del \u201c\u00fanico pueblo de Dios\u201d llamado a abarcar el mundo entero (LG 13). El documento conciliar no s\u00f3lo fija su atenci\u00f3n en los fieles cat\u00f3licos; se\u00f1ala que la Iglesia tiene v\u00ednculos de uni\u00f3n con los cristianos no cat\u00f3licos y con los no cristianos. Se expresa as\u00ed una conciencia abierta de Iglesia capaz de asumir diversos modos de vinculaci\u00f3n y pertenencia en esta \u201ccasa espiritual\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00f3lo luego de haber afirmado esta unidad fundamental entre todos los fieles, la LG habla de diversos modos de servicio: el cap. III de la LG est\u00e1 dedicado a la Jerarqu\u00eda y el IV a los laicos. Al definir a los laicos, el Concilio insiste en su constituci\u00f3n como pueblo de Dios y co-part\u00edcipes de la funci\u00f3n sacerdotal, prof\u00e9tica y real de Jesucristo y de la Iglesia (LG 31). Se parte de la unidad de misi\u00f3n, base de la diversidad de carismas (LG 32). Los laicos trabajan ciertamente \u201cen las estructuras humanas\u201d, pero no como prolongaci\u00f3n de la Jerarqu\u00eda sino en raz\u00f3n de su vocaci\u00f3n misionera dentro del \u00fanico pueblo de Dios. Ser laico en la Iglesia es una aut\u00e9ntica vocaci\u00f3n y se fundamenta en una s\u00f3lida espiritualidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay finalmente un tercer documento, aprobado poco antes de la clausura del Concilio, el decreto sobre el apostolado de los seglares, <em>Apostolicam Actuositatem<\/em> (AA). Este decreto afirma que el apostolado forma parte de la vocaci\u00f3n laical y desarrolla ampliamente en qu\u00e9 consiste. Ha sido, sin duda, el aliciente de los movimientos y asociaciones laicales que hemos visto surgir durante estos 50 a\u00f1os y a los que el S\u00ednodo de Obispos sobre \u201cla nueva evangelizaci\u00f3n y la transmisi\u00f3n de la fe\u201d, realizado en octubre, agradece, junto con recordarles la necesidad de que mantengan una \u201cplena comuni\u00f3n eclesial\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Concilio signific\u00f3 una invitaci\u00f3n a toda la Iglesia (jerarqu\u00eda, laicado, vida consagrada) a vivir su misi\u00f3n de anunciar el Reino de Dios, desde la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas inspirada por el Esp\u00edritu. Una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n en muchos aspectos. Tal vez por este motivo el post-Concilio ha sido testigo no s\u00f3lo del <em>aggiornamento<\/em> al que aspiraban los padres conciliares -fuente de gozo y esperanza para muchos- sino de las diversas tensiones que siguen acompa\u00f1ando la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de sus documentos. Su \u201crecepci\u00f3n\u201d serena y gozosa, sigue siendo en muchos puntos, incluido \u00e9ste, una tarea pendiente.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Ernesto Cavassa, SJ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Universidad Antonio Ruiz de Montoya<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c\u00a1Nos han cambiado la religi\u00f3n!\u201d: as\u00ed resumi\u00f3 un familiar el resultado del Concilio Vaticano II. 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