{"id":743,"date":"2016-08-26T20:47:00","date_gmt":"2016-08-27T01:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=743"},"modified":"2024-04-19T21:22:34","modified_gmt":"2024-04-20T02:22:34","slug":"lograr-el-consenso-recuperar-la-fe-en-el-otro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2016\/08\/26\/lograr-el-consenso-recuperar-la-fe-en-el-otro\/","title":{"rendered":"Lograr el Consenso, recuperar la fe en el Otro"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"333\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag_23.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-729\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag_23.jpg 500w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag_23-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Otro como virtual enemigo<\/h3>\n\n\n\n<p>El sofista griego Fil\u00f3strato, recordando las haza\u00f1as de sus ancestros, recordaba c\u00f3mo los antiguos ciudadanos de distintas ciudades griegas hab\u00edan terminado por unirse en funci\u00f3n de un \u00fanico enemigo com\u00fan: \u201clos b\u00e1rbaros persas\u201d. Recordando a su predecesor Gorgias dec\u00eda que \u00e9ste, al ver la divisi\u00f3n interna de sus compatriotas griegos, les disuadi\u00f3 para dejar de agredirse entre ellos y unirse contra el enemigo<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos, desde la formaci\u00f3n de las primeras hordas, hemos considerado nuestro peque\u00f1o grupo del entorno como los \u00fanicos semejantes. En el relato legendario del G\u00e9nesis, la primera pugna entre Abel y Ca\u00edn no hace sino representar c\u00f3mo, en el origen de las sociedades humanas, siempre hay un \u201cenemigo\u201d a quien abatir impulsado por el temor que, de no hacerlo, podr\u00eda acarrear la muerte de mi clan.<\/p>\n\n\n\n<p>De una u otra forma, los viejos mecanismos de formar sub grupos al interior de los grandes colectivos que hemos ido desarrollando en la historia humana, hacen que esta vieja historia siga reproduci\u00e9ndose. Siempre hay un \u201cotro\u201d para cada uno. Siempre hay un latente enemigo que despierta en mi cuerpo las alertas defensivas. Cuesta activar ese \u2018click\u2019 espiritual por el que nos hacemos capaces de ver, en ese otro, a un verdadero semejante. Cuesta romper las fronteras invisibles para aceptar y tolerar la diferencia y hacer posible la convivencia en armon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El Gran <em>Otro<\/em>: la Ley y su rol en la reparaci\u00f3n del tejido social<\/h3>\n\n\n\n<p>Intuyendo que en la estructura de nuestra naturaleza la convivencia en las organizaciones humanas es inestable, la Ley aparece desde tiempos inmemoriales para regular las relaciones humanas. Por la Ley, los distintos colectivos humanos establecen consensos. En principio, acatar la Ley conlleva la racionalidad que dirige todo el actuar del ciudadano. Cada sociedad erige sus leyes y establece modos de administrarla. Sin embargo, ello no asegura la total armon\u00eda de los sujetos, pues otros niveles del funcionamiento social interfieren en la vida com\u00fan y ejercen sobre la ley presiones de distinta \u00edndole que, a su vez, acarrean su debilitamiento o el retorno a los reclamos individuales o de subgrupos al interior de la sociedad, justos o no, que derivan en algunos casos en el incumplimiento de la normativa colectiva y terminan por hacer que la ley \u201cse acate, pero no se cumpla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abCuesta activar ese &#8216;click&#8217; espiritual por el que nos hacemos capaces de ver, en ese otro, a un verdadero semejante\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Este panorama de la legalidad como mera apariencia, antes que como un efectivo mecanismo que facilite y armonice la vida de los ciudadanos, lo conocemos de sobra en nuestro pa\u00eds. En el Per\u00fa, Gonzalo Portocarrero<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, Alfonso Quiroz<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> y Juan Carlos Ubilluz<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\">[4]<\/a> son los que m\u00e1s han trabajado el tema de la transgresi\u00f3n con agudeza en su lectura de larga duraci\u00f3n de los procesos que dan lugar a la dificultad para que la ley se interiorice en los colectivos que forman parte del pa\u00eds. Esta dificultad hist\u00f3rica hace que la Ley, como Gran Otro, sea vista y percibida como un obst\u00e1culo, tambi\u00e9n como un enemigo. En lugar de ser un ente que asegure, regule y cohesione, la Ley termina siendo en el imaginario nacional, la sombra del temor y la incertidumbre. En este panorama, el espacio p\u00fablico se transforma en una jungla virtual antes que en el \u00e1gora que debe ser. Cuando Gorgias recordaba a sus compatriotas griegos que ninguno de los conciudadanos era el enemigo, sino antes bien el \u201cotro b\u00e1rbaro\u201d, lo que hac\u00eda era definir la barbarie como la ausencia de consensos, base de toda democracia. La coyuntura de nuestros d\u00edas nos conduce a esta vieja convicci\u00f3n; es tiempo de regenerar la relaci\u00f3n con la Ley y revitalizar la racionalidad de los consensos para rehacer el tejido social de nuestra naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Recuperar la fe en el <em>(Gran)<\/em> Otro<\/h3>\n\n\n\n<p>El relato de Fil\u00f3strato no es gratuito; aunque \u00e9l escrib\u00eda en tiempos muy alejados de los nuestros, su certeza de que la eficacia pol\u00edtica reside en el consenso es algo que contin\u00faa en la voluntad posible de todo sujeto contempor\u00e1neo, como un horizonte a alcanzar. El consenso no es una actitud ingenua ni algo imposible de realizar, pues como dice la fil\u00f3sofa Barbara Cassin \u00abno se trata de simpat\u00eda; se trata simplemente de que los ciudadanos est\u00e9n persuadidos por las leyes, de que las obedezcan\u201d. Desde la cabeza hasta el \u00faltimo de los ciudadanos de a pie. Ese es solo el primer paso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin embargo&#8230; para llegar a dar este paso a\u00fan tenemos mucho por trabajar en nuestro espacio p\u00fablico, pues el consenso comienza desde el momento en que dejo de tratar al conciudadano que opina diferente como un virtual enemigo -modo en el que operan muchos pol\u00edticos en su ejercicio p\u00fablico-. El otro es mi pr\u00f3jimo y, juntos, formamos parte de consensos mayores en los cuales forjamos nuestra historia com\u00fan. Para llegar a esto es fundamental volver a creer en la posibilidad de que la Ley, ese Gran Otro, tampoco es un enemigo. Es imprescindible volver a creer en la legalidad, en las instituciones y en la vida c\u00edvica como espacio de realizaci\u00f3n humana. Esa es la condici\u00f3n de posibilidad de una aut\u00e9ntica vida democr\u00e1tica. Aprender a consensuar implica aprender a creer en el otro como amante del bien y, adem\u00e1s, creer que hay un Bien (con may\u00fascula) mayor que el espacio de mi privacidad y de mi \u00abtribu\u00bb (todos aquellos que piensan como yo). En esto tienen mucha responsabilidad nuestros representantes pol\u00edticos. Son ellos los primeros que deben hacer realidad la pertinencia de ese Gran Otro que es la Ley y conducir a la ciudadan\u00eda a reinstaurar el respeto hacia esta dimensi\u00f3n, a\u00fan tan debilitada en nuestra historia.<\/p>\n\n\n\n<p>A los que ejercen un rol pol\u00edtico les cabe, as\u00ed, la profunda responsabilidad de no vulnerar m\u00e1s la Ley en nuestro pa\u00eds sino, por el contrario, ayudar a acatarla veraz y razonablemente, devolvi\u00e9ndonos la fe en ella. En ese ejercicio podremos, los ciudadanos de a pie, reenganchar con lo justo que vive en nosotros. S\u00f3lo entonces podremos entender la importancia de la racionalidad de los consensos en la construcci\u00f3n de una verdadera democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>___________<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a> Fil\u00f3strato Vida de los sofistas, citado por B\u00e1rbara Cassin en su excelente estudio Sophistical Practice, toward a consistent Relativism. NY, Fordham University, 2014.<br><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a> Soci\u00f3logo peruano. Autor de diversas obras, como: \u201cLa urgencia por decir nosotros. Los intelectuales y la idea de naci\u00f3n en el Per\u00fa republicano\u201d (2015).<br><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a> Historiador peruano (1956 &#8211; 2013). Especializado en el an\u00e1lisis de la corrupci\u00f3n en el Per\u00fa. (N. E.)<br><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cr\u00edtico y Profesor universitario. Autor de \u201cNuevos s\u00fabditos. Cinismo y perversi\u00f3n en la sociedad contempor\u00e1nea\u201d (2006). (N. E.)<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Juan Dejo, SJ<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Te\u00f3logo e Historiador. Director de la Escuela de Posgrado y Asesor de internacionalizaci\u00f3n de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Otro como virtual enemigo El sofista griego Fil\u00f3strato, recordando las haza\u00f1as de sus ancestros, recordaba c\u00f3mo los antiguos ciudadanos de distintas ciudades griegas hab\u00edan terminado por unirse en funci\u00f3n de un \u00fanico enemigo com\u00fan: \u201clos b\u00e1rbaros persas\u201d. Recordando a su predecesor Gorgias dec\u00eda que \u00e9ste, al ver la divisi\u00f3n interna de sus compatriotas griegos, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":729,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[9],"class_list":["post-743","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad","tag-articulo"],"acf":[],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/743","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=743"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/743\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":768,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/743\/revisions\/768"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/729"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}