{"id":753,"date":"2016-12-23T20:47:00","date_gmt":"2016-12-24T01:47:00","guid":{"rendered":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/?p=753"},"modified":"2024-04-19T23:22:49","modified_gmt":"2024-04-20T04:22:49","slug":"ser-nino-y-trabajar-en-el-peru","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/2016\/12\/23\/ser-nino-y-trabajar-en-el-peru\/","title":{"rendered":"Ser ni\u00f1o y trabajar en el Per\u00fa"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-715\" srcset=\"http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a-1024x682.jpg 1024w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a-300x200.jpg 300w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a-768x512.jpg 768w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a-1536x1023.jpg 1536w, http:\/\/test.boomerang.pe\/intercambio\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/pag-20-22-a.jpg 1800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes en situaci\u00f3n de trabajo son unos 2.1 millones en el Per\u00fa, seg\u00fan las \u00faltimas estad\u00edsticas disponibles, y representan el 29.8% del grupo de edades de 6 a 17 a\u00f1os<a href=\"http:\/\/intercambio.pe\/wp-admin\/post-new.php#_ftn1\">[1]<\/a>. Las tasas de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes trabajadores m\u00e1s elevadas en el pa\u00eds se encuentran en los departamentos de la Sierra (59.7% en promedio), los cuales presentan los niveles de pobreza m\u00e1s importantes (59.4% en 2007) y de urbanizaci\u00f3n m\u00e1s d\u00e9biles (50.9%). Por lo contrario, los departamentos ubicados en la Costa muestran proporciones de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes trabajadores mucho menos importantes (20% en promedio), as\u00ed como tasas de pobreza m\u00e1s d\u00e9biles (24.6%) y los niveles de poblaci\u00f3n urbanizada m\u00e1s elevados del pa\u00eds (85.7%). En valor absoluto, las cifras m\u00e1s elevadas de ni\u00f1os y adolescentes trabajadores en el Per\u00fa se encuentran respectivamente en los departamentos de Puno, Lima, Cusco, Cajamarca, Hu\u00e1nuco y Jun\u00edn, los cuales re\u00fanen el 51.3% del total a nivel nacional. En este conjunto, la metr\u00f3polis de Lima, capital del pa\u00eds, se caracteriza por ser la regi\u00f3n del Per\u00fa que concentra el mayor n\u00famero de adolescentes trabajadores de 14 a 17 a\u00f1os de edad, los cuales representan el 16.6% del total de este grupo de edades en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">El trabajo de los ni\u00f1os en el contexto peruano<\/h4>\n\n\n\n<p>Para definir el trabajo de los ni\u00f1os, conviene primero conocer el significado de las nociones de trabajo y de infancia, en la medida en que cada \u00e1rea cultural tiene una concepci\u00f3n variable de estos dos objetos y que el trabajo de los ni\u00f1os proviene, como toda actividad humana, de una construcci\u00f3n sociocultural. En el marco de una econom\u00eda desarrollada, el significado com\u00fan del trabajo se opone al desempleo; corresponde a toda actividad productiva por la cual un trabajador recibe un pago y cubre toda actividad remunerada en un marco legal. Sin embargo, en el Per\u00fa, como en casi todos los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo o emergentes, una gran parte de la actividad econ\u00f3mica nacional se caracteriza por su dimensi\u00f3n familiar, como \u201cayuda\u201d informal (a veces hasta \u201cescondida\u201d) y, por tanto, muy dif\u00edcil de cuantificar y regular por los servicios p\u00fablicos. De hecho, una aproximaci\u00f3n a este fen\u00f3meno en los sectores populares de Lima se diferencia de la concepci\u00f3n del trabajo derivada de las sociedades occidentales y del salariado, y debe ser comprendida en su dimensi\u00f3n socioantropol\u00f3gica como actividad que participa en la reproducci\u00f3n social de los medios de existencia del individuo y en su inscripci\u00f3n en un colectivo. El nieto de 15 a\u00f1os que participa algunas horas al d\u00eda en el funcionamiento del peque\u00f1o restaurante familiar de su abuela en el mercado del barrio, o la adolescente de 13 a\u00f1os que acompa\u00f1a a su padre en la venta de frutas en un puesto ambulante situado en la esquina de la calle, \u00bfpueden ser considerados trabajadores? Aun cuando a primera vista estas actividades se presentan como formas de ayuda familiar, estos ni\u00f1os y adolescentes intervienen plenamente en el flujo econ\u00f3mico que atraviesa la ocupaci\u00f3n de sus padres u otro miembro de su familia. Sin exigir ni recibir remuneraci\u00f3n (salvo alguna propina ocasional), estos adolescentes participan en esta actividad aportando una plusval\u00eda \u00fatil o una descarga de tareas, lo cual permite la acumulaci\u00f3n de un capital econ\u00f3mico a favor del presupuesto familiar. Por consiguiente, la ayuda familiar estructurada, ilustrada por los dos ejemplos anteriores, entra en la categor\u00eda de trabajo porque participa en la adquisici\u00f3n de una forma de ingreso econ\u00f3mico y, por tanto, origina un flujo econ\u00f3mico hacia el hogar. Paralelamente, es indispensable distinguir todas las formas de trabajo infantil y adolescente; desde las que se pueden calificar de \u201cformativas\u201d \u2013es decir, que tienen un objetivo de aprendizaje profesional\u2013, a aquellas que se relacionan objetivamente con una explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, a veces extrema, que perjudica el desarrollo y la salud f\u00edsica del ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>En el Per\u00fa una gran parte de la actividad econ\u00f3mica se caracteriza por su dimensi\u00f3n familiar, como \u201cayuda\u201d informal (a veces hasta \u201cescondida\u201d) y, por tanto, muy dif\u00edcil de cuantificar y regular por los servicios p\u00fablicos.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La relaci\u00f3n entre la participaci\u00f3n econ\u00f3mica de los ni\u00f1os, la pobreza y la precariedad<\/h4>\n\n\n\n<p>No todos los ni\u00f1os y adolescentes trabajadores comparten una condici\u00f3n de pobreza. M\u00e1s que engancharse a un enfoque estrictamente monetario para expresar las dificultades que sufren las familias populares, es preferible aprehender las condiciones de vida de los ni\u00f1os y adolescentes trabajadores as\u00ed como de sus familias en t\u00e9rminos de precariedad. Esta noci\u00f3n subjetiva y relativa expresa una fuerte incertidumbre respecto de conservar o recuperar una \u201csituaci\u00f3n aceptable\u201d en un futuro pr\u00f3ximo. Une el enfoque de la pobreza en t\u00e9rminos de capacidades y se relaciona en particular con el \u00e1mbito del empleo. La precariedad manifiesta, en efecto, la falta de aptitudes y de m\u00e1rgenes de maniobra que tienen los individuos afectados para tener condiciones de trabajo estables y satisfactorias que permitan hacer proyectos sobre el mediano y largo plazo. En el caso de los ni\u00f1os y adolescentes trabajadores, la precariedad y, en particular, aquella ligada al tipo de empleo de los padres, toma una dimensi\u00f3n de primer plano. La d\u00e9bil relaci\u00f3n entre el crecimiento econ\u00f3mico y la creaci\u00f3n de empleos estables explica que una parte importante de la Poblaci\u00f3n Econ\u00f3micamente Activa (PEA) del pa\u00eds se encuentre absorbida por las microempresas (formales o informales), los trabajadores independientes (ambulantes), los trabajadores no remunerados de la microempresa familiar y los empleados dom\u00e9sticos. El subempleo \u201cinvisible\u201d, en el que las remuneraciones de la ocupaci\u00f3n no cubren las necesidades b\u00e1sicas del trabajador, afecta ante todo, a las mujeres y sus hijos en el marco de la microempresa familiar, as\u00ed como a las personas cuyo grado de instrucci\u00f3n es inferior a la ense\u00f1anza primaria. La condici\u00f3n de \u201csubempleado\u201d encontrada en la mayor\u00eda de las ocupaciones de los padres de ni\u00f1os y adolescentes trabajadores de Lima, en particular en el comercio ambulante, las actividades dom\u00e9sticas y el reciclaje de desechos, refleja un fen\u00f3meno de exclusi\u00f3n econ\u00f3mica. Los padres sin acceso a un empleo estable se ven obligados a buscar sus propias soluciones para obtener el dinero que necesitan a trav\u00e9s de actividades que, pese a no constituir delito, se encuentran alejadas de la categor\u00eda del salariado y, algunas veces, incluso de la ley. La unidad familiar y el conjunto de sus miembros juegan entonces, cada uno seg\u00fan su edad y sus aptitudes, un rol esencial en esta organizaci\u00f3n de lo cotidiano.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Una concepci\u00f3n positiva de la participaci\u00f3n econ\u00f3mica de los ni\u00f1os<\/h4>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os y adolescentes trabajadores comparten con sus padres los mismos valores y problemas, y son, al menos parcialmente \u2013e incluso totalmente\u2013, dependientes de sus estrategias. Toman conciencia del significado de la pobreza y la precariedad como objetos sociales, y la implicaci\u00f3n de estos fen\u00f3menos en su vida cotidiana. La fragilidad e inestabilidad del empleo de su(s) padre(s) motivan su inserci\u00f3n en el mercado de trabajo con una finalidad variable. No obstante, esta toma de decisi\u00f3n entre padres e hijos no es mec\u00e1nica de acuerdo al nivel de pobreza de una familia, puesto que la decisi\u00f3n corresponde al grado de tolerancia y de aceptaci\u00f3n que tienen los padres respecto del trabajo de los hijos, independientemente de su inestabilidad en el mercado laboral. El valor positivo otorgado por los padres al trabajo de sus hijos es primordial para explicar, m\u00e1s all\u00e1 de la precariedad, su entrada en una actividad econ\u00f3mica. \u00c9sta favorece una din\u00e1mica de solidaridad al interior de las familias y hace leg\u00edtima la implementaci\u00f3n de este tipo de estrategias en la econom\u00eda popular de los barrios perif\u00e9ricos de la metr\u00f3polis de Lima.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/intercambio.pe\/wp-admin\/post-new.php#_ftnref1\">[1]<\/a> INEI (2008), Censos Nacionales 2007: XI de Poblaci\u00f3n y VI de Vivienda, Lima: INEI, 474 p.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Robin Cavagnoud<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Especialista en temas de infancia, educaci\u00f3n, estrategias familiares de supervivencia, exclusi\u00f3n y pobreza en la \u00e1rea andina. Docente de la Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa, miembro del Grupo de Investigaci\u00f3n Edades de la Vida y Educaci\u00f3n &#8211; EVE.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes en situaci\u00f3n de trabajo son unos 2.1 millones en el Per\u00fa, seg\u00fan las \u00faltimas estad\u00edsticas disponibles, y representan el 29.8% del grupo de edades de 6 a 17 a\u00f1os[1]. 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